Artículo de Andrea Manzano

Tal día como hoy, hace 20 años, ETA asesinaba al concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco, tras secuestrarle durante 48h y no cumplirse las peticiones que la banda terrorista demandaba para su liberación. Repasaremos los antecedentes, quién fue Miguel Ángel, cómo acontecieron los hechos, lo que pasó posteriormente, y su herencia actual, es decir, qué nos ha quedado de aquel concejal y del “Espíritu de Ermua“.

Antecedentes

Antes de llegar al secuestro y posterior ejecución del joven concejal de Ermua, hay unos hechos clave que conviene repasar:

  • Asesinato de Gregorio Ordóñez: El concejal del PPV, Gregorio Ordóñez, fue asesinado por un comando de ETA formado por Valentín Lasarte, Francisco Javier García Gaztelu (Txapote) y Juan Ramón Carazatorre (Zapata), el 23 de enero de 1995, siendo cercana la fecha de las elecciones municipales en San Sebastián, donde Ordóñez iba a ser candidato a la alcaldía de la ciudad. Este asesinato disparó todas las alarmas y provocó que la familia, amigos y compañeros de Miguel Ángel le advirtiera: le pidieron que tuviese más cautela en sus declaraciones, y que cambiase sus rutinas de trabajo y horarios para su propia seguridad.
  • Dispersión de los presos de ETA: En el año 1997, los más de 400 presos etarras estaban dispersos por toda España. Uno de los principales objetivos de la banda es acercarlos a Euskadi. Así, José Javier Arizkuren Ruiz, “Kantauri”, jefe de comandos de ETA, escribió varias cartas. En una de ellas, ordenaba que había que “Poner toda la fuerza posible en levantar a un concejal del PP, dando un ultimátum de días para que los presos estén en Euskadi” y si en ese ultimátum, no se cumplía lo demandado, asesinar al concejal. A dicho concejal había que darle caña, y si no era posible, ir a por otro.
  • Juan José Baeza se libra “por los pelos”: El 16 de abril, cuando el funcionario de prisiones Juan José Baeza (militante del PSOE y afiliado a UGT) se dirigía a su hogar en Rentería. Uno de los terroristas le alcanzó en el cuello, pero Baeza supo reaccionar a tiempo y llegó hasta el portal del su casa, para refugiarse allí. Los terroristas le persiguieron, disparando contra él en hasta 8 ocasiones, pero no tuvieron suerte. Era el cuarto atentado contra funcionarios de la prisión de Martutene, y el primero no mortal, siendo el último fallecido a principios de marzo.
  • Liberación de Ortega Lara: José Antonio Ortega Lara fue secuestrado por 4 etarras el 17 de enero de 1996, y conducido a un zulo, a pocos metros del río Deva y en penosas condiciones. La exigencia que puso ETA para su liberación fue el acercamiento de los presos a las cárceles vascas. El 1 de Julio, un comando de más de 60 agentes de la Guardia Civil lo localizó en un zulo de Mondragón y lo liberó, tras pasar secuestrado 532 días. En dicha operación policial, sus 4 captores fueron detenidos. Tras esta liberación, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado no descartaban una venganza de ETA. Y así fue.

¿Quién fue Miguel Ángel Blanco?

Miguel Ángel Blanco Garrido nació el 13 de mayo de 1968 en Ermua, Vizcaya. Su padre, Miguel Blanco, natural de un pueblo de Ourense, era albañil, con quien Miguel Ángel trabajó unos años. Su madre, Consuelo Garrido, natural de La Meca, era ama de casa. Miguel Ángel tenía una hermana, María del Mar, a la que estaba muy unido.

Sus familiares, amigos y cercanos decían de él que era un chico alegre, entrañable, generoso y muy cariñoso. No tenía ningún enemigo, y vivía y salía con todos. Adoraba ir a La Meca, el pueblo de su madre y donde descansan sus restos, porque le gustaba ir a Galicia y respirar aire puro.

Era gran aficionado a la música. Tocaba la batería, ya con 15 años, en un pequeño local que había en los bajos de la casa de su padre. Era el integrante de una banda de música, “Póker”, y de él cuentan sus compañeros que jamás puso una excusa para faltar a un ensayo o a algún concierto.

Se había licenciado recientemente en Ciencias Económicas, y tras dejar el trabajo de albañil, deseaba encontrar estabilidad en su nueva empresa, Eman Consulting, localizada en Eibar. También, a corto plazo, quería casarse.

Su hermana Marimar destacaba su enorme vitalidad, y recuerda con cariño un coche que iba a llegar a finales de septiembre, y que, a día de hoy, sigue conduciendo ella.

De él destacaba su compromiso ideológico. Quería participar en la política, contactando con Iñaki Ortega Cachón y con Ana Crespo, quien le afilió al PP. Esta, a día de hoy, dice que no se arrepiente de lo que hizo.

En 1995 se convierte en el concejal más joven de Ermua, encargándose de las actividades deportivas de este pequeño pueblo, donde reinaba la tranquilidad y la seguridad. Era un concejal valiente, cuando había que hablar de ETA daba la cara, y no dudaba en llamarles asesinos. Mantenía un discurso muy agresivo hacia la banda, a pesar de las advertencias de su propio partido y de su familia.

Compaginaba su trabajo en Eman Consulting con su responsabilidad como concejal. Era un hombre de rutinas fijas: comía en casa (Ermua), y se iba a Eibar en tranvía para trabajar. Esta rutina fija acabo facilitándole la tarea a los terroristas, a pesar de que su familia le recomendó cambiarlas por su propia seguridad.

Cronología de los hechos: Secuestro y asesinato

Miércoles, 9 de julio

La banda terrorista llevaba unos pocos días tras su pista. La ayuda de Ibón Muñoa, concejal de Herri Batasuna en Eibar fue esencial para llevar a cabo los planes de la banda terrorista. Ibón trabajaba a menos de 200m de Eman Consulting, le facilitó a los terroristas las rutinas, los horarios y las costumbres de Miguel Ángel, cediéndoles también un piso al comando terrorista que llevó a cabo los planes.

Ese día, hubo un cambio de planes: Miguel Ángel, contra el pronóstico de Muñoa y del comando etarra, bajó a Eibar en el coche de su padre, en vez de usar el tranvía. Eso retrasó los planes un día.

Jueves, 10 de julio

Miguel Ángel come en casa de sus padres, y a las 15:20 coge un tren para volver a su trabajo en Eibar. Al salir de la estación, es abordado por Irantzu Gallastegi, quien, a punta de pistola, conduce al concejal hacia un coche, donde le esperaban los otros miembros del comando, Francisco Javier García Gaztelu, “Txapote”, y Jose Luis Geresta Mujika, “Oker”. Estos le conducieron a un lugar en el monte, cerca de Lasarte, Gipúzkoa. Aún a día de hoy no se sabe si le encerraron en un zulo como a Ortega Lara o lo mantuvieron encerrado en el maletero del coche que usaron para su secuestro.

Mientras tanto, sus compañeros de trabajo y su familia se empiezan a preocupar. Blanco era una persona extremadamente puntual, y comenzaba a retrasarse. A las 16:00 le comunican a Mayor Oreja, entonces ministro del interior, el secuestro. A las 17:30, suenan los teléfonos de la radio ‘Egin Irratia’, con un mensaje de un portavoz anónimo de ETA, que informa del secuestro del concejal, dando un plazo de 48h para liberarlo, con la condición de que los más de 400 presos de la banda, dispersos por toda España, se acerquen a Euskadi. Si el gobierno no cumpliese a las 16:00 del 12 de julio, procederían a su asesinato.

La noticia se difunde rápidamente, y pronto llegan las confirmaciones oficiales. Su padre se entera de la noticia por la prensa, aglomerada en la puerta de su casa, al llegar de trabajar. Su madre ya la conocía desde hacía tiempo, y su hermana, que se encontraba fuera por un viaje, regresó inmediatamente a Ermua.

El ambiente en la clase política era tremendamente pesimista. Nadie quiso ceder al chantaje de ETA, ni siquiera su familia lo pidió. Todos creían que Miguel Ángel acabaría muerto, pues esas órdenes estaban dadas desde su secuestro, y el fatal desenlace acabaría sucediendo aún sucumbiendo al chantaje.

La familia se va acercando al domicilio familiar, para prestar su apoyo a los padres y novia de Miguel Ángel. Paralelamente, y de forma espontánea, la sociedad del Ermua se va congregando en torno al ayuntamiento y a la casa familiar. Comienza a nacer el denominado Espíritu de Ermua.

Como es de esperar, la noticia copa todos los informativos de aquella tarde-noche. Esa tarde-noche, además, comenzaría  uno de los dispositivos policiales mas espectaculares, con miles de agentes movilizados en torno al País Vasco, con un único objetivo: Localizar alguna pista que llevara al paradero de Miguel Ángel Blanco. Se blindan las carreteras del Pais Vasco y se realizan numerosos controles para evitar que sus captores escapen.

Viernes, 11 de julio

Ya son 16h sin noticias sobre Miguel Ángel.

Todos los periódicos amanecen en portada con la noticia. El despliegue de medios es enorme, para una noticia que está comenzando a tener dimensiones históricas. La palabra chantaje se repite con frecuencia en la mayoría de titulares.

Mientras tanto, Marimar Blanco, acaba de llegar a Ermua desde Londres. No fue consciente de la dimensión real de lo sucedido hasta que vio el pueblo empapelado con las fotos de su hermano.

Jose Antonio Ardanza, Lehendakari en aquellos años, convoca de urgencia la mesa de Ajuria Enea, para analizar la situación creada tras el secuestro. En esta mesa estaban representadas todas las fuerzas políticas vascas menos Herri Batasuna. Ajuria Enea, que califica lo sucedido como venganza, prácticas mafiosas, y vendetta,exige a ETA que no transpase el último límite.

El apoyo a la familia es masivo. Al apoyo popular de todo el pueblo español, se unen peticiones como la del papa Juan Pablo II, Amnistía Internacional, o el nobel de la paz, Pérez Esquivel. Las manifestaciones se siguen por toda España con un grito unánime: ¡Libertad!. A estas manifestaciones se le unen la vigilia que se dieron lugar en diversas plazas de España, para velar por su liberación, la más intensa fue en Ermua. El ayuntamiento se usó como hogar improvisado para el alojamiento de familiares de Miguel Ángel y de los propios políticos, que no querían abandonar las manifestaciones.

La ciudadanía está perdiendo el miedo a ETA. La Ertzaintza, que está intentando que las jornadas transcurran sin altercados, se retira la capucha como símbolo de valentía. Los compañeros de Miguel Ángel comienzan a usar el símbolo del lazo azul para solidarizarse con su familia, y se pide al Gobierno que realice los máximos esfuerzos para liberarle.

La noche transcurre sin noticias. La vela de la esperanza se va apagando…

Sábado, 12 de julio

La sociedad continúa movilizada, y la policía busca sin descanso cualquier pista para dar con el paradero de Miguel Ángel.

La ciudadanía se rebela: protesta contra el terrorismo, contra Batasuna, y en una multitudinaria manifestación convocada por Ajuria Enea en Bilbao, 4h antes del fin del plazo dado por ETA, se persigue el fin de movilizar al máximo a la población para que ETA sea consciente de la brutalidad que va a cometer. La movilización, a la que asisten un millón de personas, tuvo su punto culminante con la lectura, por parte de Marimar Blanco, de un comunicado, en el que, entre otras cosas, dice que: “Un ser humano no puede tener un futuro de 48h” y pide, de nuevo, que dejen libre a su hermano.

Tras la manifestación, los Blanco Garrido, acompañado de algunas personalidades políticas, vuelven al hogar familiar en Ermua, cuyo reloj hace sonar las campanas a la hora del fin del ultimátum de ETA, las 16:00. Todo el mundo contiene la respiración…se esperan lo peor, incluso su madre, Consuelo, quien se niega a comer pensando en la muerte de su hijo.

A las 17:00, comienza a circular la noticia de que han encontrado el cuerpo de un joven en Lasarte, Gipúzkoa. Este joven es Miguel Ángel. Maniatado y con dos tiros en la frente, el joven concejal es hallado con un hilo de vida. Carlos Totorika es el encargado de comunicárselo al pueblo, pero cometió un error: Dijo que Miguel Ángel había sido asesinado, cuando no había sido así. La familia, que se enteró de ello en la casa familiar, salió hacia San Sebastián, donde estaba su hijo, ya en estado de muerte cerebral. Al llegar al hospital, el equipo médico les situó, y su madre pidió verle.

Esa misma noche, y como respuesta a la crueldad de ETA, la sede de Herri Batasuna es incendiada. Carlos Totorika, alcalde de Ermua, ayudó a sofocar las llamas y declaró que “Aunque el cuerpo me pedía hacer alguna barbaridad, me parecía que la forma de construir una respuesta a ETA no pasaba nunca por admitir que pudiéramos utilizar la violencia”.

Domingo, 13 de julio

Tras 12 horas de agonía, Miguel Ángel muere en la madrugada del 13 de julio, a las 05:00. Su madre sentía un dolor inmenso, y sólo esperaba que la muerte de su hijo sirviese para que no hubiese más muertes.

Toda España se echa a la calle, al grito de “Asesinos” y “Todos somos Miguel Ángel”. Algo había cambiado, la ciudadanía ya no tenía miedo y se atrevía a plantarle cara, de forma pacífica y democrática, al terrorismo. Había nacido el “Espíritu de Ermua”.

El féretro llegó a Ermua poco después, en una explosión de llanto, gritos y aplausos. Ermua y España entera sintieron como propios el dolor de su familia, pues podía haberle sucedido a cualquiera. Quieren darle a Miguel Ángel un multitudinario y último adiós.

Lunes, 14 de julio

Llegan las movilizaciones ciudadanas, las más amplias hasta el momento. Las manifestaciones se sucedieron por todo el país para plantar cara a ETA, y solo en Madrid, asistieron más de 1.500.000 personas. La periodista Victoria Prego fue la encargada de culminar esa manifestación, leyendo un manifiesto por la paz en la Puerta del Sol, pidiendo enfocar la lucha contra ETA con 3 palabras: “Paz, palabra y ley” Ella fue consciente de la tremenda repercusión que tuvieron sus palabras.

Tras la muerte de Miguel Ángel…¿Qué sucede?

El “Espíritu de Ermua”

Este espíritu,nacido al calor de un brutal asesinato, consistió en una revolución contra el terrorismo de forma pacífica y democrática, y teniendo como protagonistas a los propios ciudadadanos. Estos habían perdido el miedo y comenzaron a salir a las calles, que hasta ese momento era territorio radical. Este espíritu unió a la sociedad y a la clase política bajo el paraguas de la lucha contra el terrorismo, aunque poco después, dicho espíritu se desvirtuaría, volviéndose contra el nacionalismo vasco.

El proceso judicial

El proceso judicial que se abrió tras la muerte de Blanco a sus 3 verdugos, Amaia, Txapote y Oker fue muy tenso y permitió descubrir las circustancias del brutal asesinato: Oker sujetó al concejal, mientras Txapote le disparaba, y Amaia vigilaba los alrededores, montada en un coche, el Ford Scord en el que secuestraron a Miguel Ángel.

Oker es encontrado en 1999, con un tiro en la cabeza.La versión oficial habla de suicidio, pero su familia siempre lo puso en duda. En su funeral, ETA le rindió honores de héroe.

Txapote y Amaia, pareja sentimental, fueron localizados en 2001 y 1999, respectivamente, ambos en Francia. Tardaron 9 años en ser juzgados. El juicio fue tenso: se expulsó a los familiares de Miguel Ángel de la sala por altercados con los acusados y sus familias, y los acusados tuvieron una actitud socarrona y de burla, recogida en la sentencia final.

Finalmente, ambos fueron condenados a 50 años de cárcel, cada uno, la pena máxima que se podía pedir por ese delito.

Kantauri, el ideólogo y autor de la carta que dió pie al secuestro, aún sigue teniendo pendiente el juicio.

Las armas del crimen
  • El Ford Scord fue robado unos días antes del crimen. Unos días después, ETA reventó este coche junto a uno de la Guardia Civil en San Sebastián. El blindaje del coche les salvó la vida a los agentes.
  • La pistola utilizada era de pequeño calibre, y jamás fue encontrada. Ni siquiera se encontraba entre las armas que ETA entregó al Estado Español el pasado 8 de abril.
¿Donde descansa actualmente Miguel Ángel?

Miguel Ángel fue enterrado en Ermua, Vizcaya. Pero su tumba era profanada constantemente por simpatizantes de ETA. Así, al cumplirse el 10 aniversario de su muerte, sus restos fueron trasladados al cementerio del pueblo de su madre, en la localidad orensana de A Merca, donde es cuidado por su tío Aurelio, cuando sus padres no están. Este confirma que, con frecuencia, la tumba de Miguel Ángel recibe flores de diversas partes de España, como solidaridad hacia el concejal y su familia, 20 años después.

20 años después, resurge la polémica…

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, declinaba poner una pancarta en el ayuntamiento de la capital, para no distinguir a Miguel Ángel de todas las víctimas, aunque esta se puso a disposición, dispuesta a participar en cualquier homenaje a Miguel Ángel Blanco.

Carmena, cumpliendo su promesa, ha asistido a un acto de homenaje organizado por el grupo popular municipal, en el que ha recibido abucheos. La hermana del concejal, la diputada Marimar, le ha pedido que coloque una pancarta en recuerdo de su hermano, y Carmena, ante esto, le ha respondido que “No es la forma de decirlo”, y le ha reprochado a Blanco que no se haya puesto en contacto con ella antes “Hay que llamar antes, tú este acto lo has preparado con él (José Luis Almeida, concejal popular) y con el Partido Popular”.

Finalmente, Carmena sí que sacará una pancarta para rendirle homenaje a él y a todas las víctimas del terrorismo, en un homenaje posterior, organizado por la FEMP.

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