El año pasado, la Tierra vivió su año más cálido desde que hay registros. A su vez, nuestro planeta entró en una nueva era climática como consecuencia de la acumulación en la atmósfera de gases de efecto invernadero, superando definitivamente la barrera de las 400 partes por millón de dióxido de carbono por primera vez en la historia.

Pero más cifras relacionadas con el cambio climático marcaron sus topes el año pasado, nos vamos a centrar en dos: el frío y el nivel del mar.

 

Menos frío

El pasado agosto se registró una temperatura 11 grados centígrados por encima del promedio en el Mar de Barents (en el norte de Noruega y Rusia). Estos picos de altas temperaturas del agua también se registraron en el mar de Chukchi de Alaska y en aguas de Groenlandia, donde los termómetros llegaron a marcar unos 10º por encima de lo habitual.

2016 fue dramático para la zona del Ártico, uno de los puntos de la Tierra más sensibles a las variaciones climáticas causadas por el calentamiento global, ya que fue el año con menos hielo de toda la historia. En otoño se registraron temperaturas 20 grados superiores a lo habitual. La temperatura media de la superficie de la tierra en el Ártico fue 2º superior a la del promedio del periodo comprendido entre 1981 y 2010. Además, se ha registrado un aumento de 3.5º desde 1900.

La capa de hielo permanentemente congelada en el Ártico se está descongelando, un 20% más de lo que se calculaba en un principio.

 

El nivel del mar

Los hielos de las principales islas del archipiélago de Svalbard, en el Océano Glacial Ártico, han retrocedido entre un 12% y un 16% desde la Pequeña Edad del Hielo, hace apenas 100 años. La isla de Spitsbergen ha perdido un 12.8% de hielo, mientras que las de Barentsoya y Edgeoya han visto un retroceso de hielo del 16.7%. Nordaustlandet ha perdido el 13.4% del hielo.

Debido a ello, el nivel del mar también marcó registros récord. Comparado con el nivel registrado en 1993, anterior récord, 2016 subió el nivel en unos 8,2 cm. El nivel del mar a escala global se elevó en 2014 el 50% más rápido que en 1993. Una cuarta parte de este fenómeno se debió en 2014 al rápido deshielo de Groenlandia.

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