Por Alexis J. García

A raíz de los acontecimientos que tuvieron lugar durante la recta final de la Segunda Guerra Mundial, queda más que patente el papel primordial que jugó la URSS para conseguir la rendición y posterior exterminio del Imperio Nazi. Piedra angular del conflicto bélico que atemorizó al mundo entero durante seis largos años.

Sin embargo, por descabellado que parezca y complicado que resulte de entender, a día de hoy no es minoría quienes atribuyen esta hazaña a los EEUU en detrimento de la URSS. De hecho, me arriesgaría a decir que la imagen de la bandera soviética ondeando sobre el Reichstag molestó, y sigue molestando hoy en día, a más de uno.

La última gran batalla en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

La considerada por muchos como la última gran batalla en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, la Batalla de Berlín, tuvo lugar entre el día 20 de abril de 1945 y el 2 de mayo de 1945. Pero antes de explicar el porqué de la importancia de estas dos fechas, tenemos que irnos un poco más atrás en el tiempo.

El Ejército Rojo entró en territorio de dominio alemán el día 12 de enero de 1945, por medio de la conocida como Ofensiva del Vístula-Óder. Ésta importante operación estratégica desarrollada en territorio polaco se extendió hasta el día 2 de febrero, consiguiendo los soldados soviéticos cruzar la llanura polaca desde el río Vistula hasta alcanzar la Línea Oder-Neisse. De esta manera no solo se instalaron temporalmente a menos de 70 km de Berlín, también causaron a los alemanes graves bajas, tanto de material como de hombres, y aislaron a muchas de sus unidades en Breslau, Pomerania y Prusia Oriental.

Los soviéticos fueron rodeando la ciudad gracias a importantes victorias, como fue la de la Batalla de las Colinas de Seelow, que tuvo lugar durante el 16 al 18 de abril y cuya consecuencia fue la ruptura de la última línea de defensa alemana previa a la capital del Reich.

Llegamos por fin al 20 de abril, el comienzo del fin del terrorífico y despiadado Imperio alemán nazi. El Primer Frente Bielorruso comenzó a bombardear el centro de Berlín, al mismo tiempo que el Primer Frente Ucraniano empujaba hacia el sur a los restos del Grupo de Ejércitos Centro alemán, mermados hasta tal punto que tuvieron que reforzarse con muchos voluntarios extranjeros de las SS, de las Juventudes hitlerianas y el Volkssturm. Los soviéticos avanzaron rápidamente a través de las calles de Berlín hasta llegar al centro de la ciudad, lugar desde donde los combates se libraron cuerpo a cuerpo y casa por casa.

El día 30 de abril de 1945, el flamante Führer de Alemania, propulsor del Gran Imperio Alemán, Adolf Hitler, se suicidó por medio de un disparo en la cabeza junto a su esposa, Eva Braun, sumiendo sus últimos momentos en el misterio pues su cadáver no ha sido encontrado. Mismo destino siguieron muchos de sus altos cargos y seguidores incondicionales.

Goebbels, nuevo canciller tras el suicidio de Hitler, trata de negociar con los soviéticos las condiciones de la rendición alemana el uno de mayo en una carta donde informa sobre la muerte de Adolf Hitler y pide un alto al fuego. La petición fue rechazada y Goebbels optó por quitarse la vida junto a su mujer y sus seis hijos debido a que para él “la rendición incondicional no es una opción”.

Los defensores, ya sin motivos que amparen su causa, rindieron la ciudad el 2 de mayo de 1945, hecho que sin lugar a dudas derivó en la rendición incondicional unos días después de la Alemania nazi.

La tergiversación del papel de la URSS como ‘modus operandi’

Hablar de hazañas conseguidas por la URSS se ha convertido en un tema taboo, una cuestión que molesta y que causa conflictos. Estas represalias causadas por el simple hecho de defender unos acciones realizadas por una sociedad que tenía valores distintos a los que la dominan hoy en día, viene heredado por el miedo a los ‘rojos’.

Lo curioso es que estos ‘rojos’ no son más que unas personas de carne y hueso que optaron por el ideal de que el sistema político de un Estado podía estar distribuido de forma distinta a la que dominaba en Occidente. Una manera que consideraban más justa para el cómputo general de los habitantes que residían en el territorio, no solo para los “elegidos”.

Nos encontramos ante un fiel reflejo de la sociedad de la época, y lamentablemente, aunque en menor medida, de la actual. Y es que atribuir hazañas al enemigo nunca ha sido fácil, mientras que desvirtuar las mismas se ve como una labor mucho menos ardua.

De esta lección podemos sacar en claro que nos encontramos sumergidos en una sociedad donde todo es como uno piensa. Los pensamientos de los demás o la forma que tienen otros de ver las cosas nunca son acertados a no ser que sean un calco del propio.

A la hora de instruir a las generaciones venideras, resulta mucho más sencillo inculcarles la forma en que te enseñaron a pensar, que enseñar a pensar por uno mismo. Por lo que merece la pena plantearnos varias veces lo que creemos saber e informarnos. Merece la pena tener todos los datos y decidir, sin ser corrompidos por terceros, quienes buscan que pienses como ellos y quienes buscan arrojar un haz de luz en la historia.

1 Comentario

  1. Estoy de acuerdo en muchos puntos, pero desde mi punto de vista, un articulo sobre la “liberacion” de Berlin sin hablar de las miles de mujeres violadas por el ejercito rojo en el proceso esta incompleto.

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