La inapropiada imagen política de España

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Por Alexis J. García

Como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras. Afortunadamente para los españoles muchas personas piensan que existen otros aspectos más importantes que lo que se aprecia a simple vista, que las fotos no son siempre una fiel representación de la escena. Y es que la imagen que dan en muchos casos los políticos españoles, paradójicamente, no nos representa.

El hecho de que entre los altos cargos que dirigen nuestro país existan numerosas tramas, casos de corrupción y tejemanejes que vinculen a unos con otros ya no es ninguna noticia para nadie, ni siquiera para el panorama internacional. Esto se ha acabado convirtiendo en un secreto a voces a nivel mundial que cada vez causa más eco y, en consecuencia, lo convierte en menos secreto. Una realidad con la que indudablemente nos hemos equivocado al aprender a convivir con ella.

Generalmente, los medios de todo el mundo no dan crédito con el gran problema de corrupción que nos ha tocado sufrir. Sin ir más lejos, la propia Transparencia Internacional se ha mostrado preocupada acerca de la situación española en materia de corrupción, llegando a alertar sobre que la falta de protección a los denunciantes a la hora de delatar alguna nueva trama ha impedido que se conocieran numerosos nuevos casos, inéditos hasta la fecha, favoreciendo la propagación de la corrupción a lo largo y ancho del país.

La mencionada inquietud se refleja en el ranking de percepción de la corrupción que publica dicha institución anualmente, donde posicionan a España en el puesto 41 de los 176 países analizados durante el año 2016, nuestro récord negativo histórico.

“Corruption perceptions index 2016”. Más información en www.transparency.org/cpi

Dicha organización también se muestra preocupada debido a que los españoles consideran la justicia politizada, ya que entienden que en numerosas ocasiones la mayoría de los involucrados en casos de corrupción quedan impunes. En consecuencia, aportan como posibles hojas de ruta para combatirla despolitizar los órganos constitucionales, reducir los aforados, impedir los indultos a condenados por corrupción, sancionar a quien incumpla la Ley de Transparencia o impulsar una ley de protección a los denunciantes.

Los últimos escándalos no ayudan

Durante las últimas fechas, lejos de mejorar la mala imagen del Gobierno ante el resto de países, ésta se ha visto incluso perjudicada, producto de casos de corrupción que parecen ser interminables, como es el de la trama ‘Gürtel’.

Tras momentos realmente bochornosos que nos ha regalado el Partido Popular, como fue el convertirse en el primer partido político investigado (anteriormente imputado) de la democracia. Ahora nuestro actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tendrá que acudir en calidad de testigo ante un tribunal por salpicaduras de la trama de corrupción ya mencionada, que arrolla de lleno a numerosos militantes, o antiguos militantes, del partido político que obtuvo mejor resultado durante las últimas elecciones. Por supuesto, ante tales acontecimientos, el periodismo internacional no ha tardado en pronunciarse.

Sin ir más lejos, el diario mejicano Crónica publicó el titular de “Rajoy, primer jefe de gobierno español en activo que testifica por corrupción”, explicando en el mismo que se debe a la trama ‘Gürtel’, donde se investiga “una red de contratos amañados entre empresarios y cargos del partido gobernante entre 1999 y 2005, así como una supuesta contabilidad paralela y la financiación ilegal del PP”. Mientras que el periódico sueco Aftonbladet deduce “una amplia investigación por sospechar de compra de votos y soborno en el seno del partido”.

También publicaron acerca del suceso numerosos periódicos, entre los que se encuentran el diario colombiano El Espectador, el venezolano El Nacional, el portugués Diário de Notícias, e incluso The New York Times, uno de los periódicos insignia de Estados Unidos. Estos últimos resaltan que Rajoy no está acusado de ningún delito, “pero la investigación es una vergüenza para el presidente del Gobierno”. En correlación, considero especialmente reseñable que son varios los medios que hacen hincapié en que se rechazó hasta en dos ocasiones la solicitud de que Mariano Rajoy declarase hasta que la Audiencia Nacional aceptara contra el criterio de la Fiscalía y Abogacía del Estado.

En definitiva, como acertadamente dijo el polifacético americano Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Aunque quizá lo que nunca se le ocurrió es que su frase podría tener aplicabilidad también en esta dimensión. Efectivamente, tan aplicable como a la imagen de un país.

 

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