El nacimiento de Dios: Reconstrucción del relato prehistórico

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Por Javier Cortines

¿Quién no recuerda al homínido de “2001 una odisea del espacio” lanzando un hueso al aire que se convierte en una nave espacial mientras se escucha el imponente poema sinfónico “Así habló Zaratustra” de R. Strauss? Esa inolvidable elipsis nos produce un estremecimiento colectivo que nos traslada a la noche de los tiempos y nos reta a levantar el velo primigenio que envuelve a los ”protodioses”.

En su ensayo “Freud y la tragedia griega”, el filósofo Eugenio Trías[1]  emprende la reconstrucción del relato prehistórico para desgranarnos de forma amena y profunda como nuestros antepasados de las cavernas mataron al tirano que los despreciaba, y como lo divinizaron después,con un doble sentimiento de admiración y odio. Sobre su recuerdo “tallan el primer tótem” plantando así, de forma elíptica,la semilla de las futuras religiones.

Eugenio Trías, -padre de la bellísima filosofía del límite-, señala: “Freud concluye ‘Tótem y Tabú’ articulando una hipótesis darwiniana sobre el origen de la familia: la célebre horda primitiva gobernada por el padre fiero y tiránico que acapara para sí todas las hembras, obligando a sus hijos a buscar mujeres en otros grupos o a practicar la homosexualidad”.

Eugenio Trías

A consecuencia de esa tiranía, la horda (aquí simboliza al homínido que ya ha dado el primer paso importante en la senda de la evolución) se levanta contra el abuso de poder de “ese monstruo” y comete “el parricidio fundacional” de una “nueva sociedad”.

Aunque la tribu siente una liberación por haber matado al opresor, padece asimismo un sentimiento de culpa, pues el odioso tirano era considerado también “un padre”, un protector, un héroe, es decir, un macho alfa que está a caballo entre los dioses y los hombres.

“El héroe”semidivino, encarnado en el tótem, dará lugar a los dioses olímpicos que recrean, ya en el lenguaje culto (Grecia) de los poetas, el primer asesinato del tirano. Así, Cronos se rebela contra su padre Urano, le castra y arroja sus genitales al mar. Zeus hace lo mismo con su padre Cronos y le destrona, etc. El tiranicio cavernario y la resurrección totémica se expandirán en la conciencia colectiva trazando los puntos y las líneas de la fundación religiosa.

Trías subraya que “la evolución de las formas religiosas puede pensarse desde Freud ‘como el lento retorno del contenido reprimido del mito primordial’ (…) Ese mito regresa de forma transfigurada, idealizándose la figura del padre asesinado hasta alcanzar la forma sagrada, primero animal, en el totemismo; luego, antropomórfica, en el politeísmo griego y finalmente divina, en el monoteísmo egipcio y judaico”.

Añadiría que Dios, que es sumamente rencoroso como hemos visto a lo largo de la historia, no ha olvidado su origen totémico y desea vengarse de la humanidad por haber sido asesinado. Es por eso que ejerce su poder amenazando con castigos terribles, incluyendo el infierno, el fuego eterno.

Ese terrorífico poder ha sido vampirizado por multitud de sacerdotes, reyes y tiranos a lo largo de la historia, para someter a los pueblos y “llevarles por el buen camino”. Muchas muestras de eso las tenemos lamentablemente a estas alturas del siglo XXI.

Termino con una reflexión acerca de por qué España ha abrazado como una posesa la religión (su mayor producto de exportación a América Latina) y se ha apartado de la cienciades de tiempos ha. Eso lo explica muy bien Manuel Arroyo Stephens, escritor y fundador de la Editorial Turner. En declaraciones recientes a el diario El País dijo: “En España toda forma de pensamiento crítico y de libertad la mató la Santa Inquisición que duró hasta 1834 (…) La Inquisición fue la muerte espiritual de España (…) En 1821 se editaron en Londres más libros que en todo el siglo XIX en España”.

Agregó Turnerque “la mentalidad de la Inquisición se fue borrando poco a poco, sobre todo a finales del siglo XIX y luego en el XX pero, tras ese breve renacimiento, vino Franco que, ‘supuso el mazazo más brutal a toda forma de pensamiento crítico’”

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para recordar esta sentencia del historiador británico Edward Gibbon (1737-1794) atribuida falsamente a Séneca, “todas las religiones son igualmente verdaderas para el pueblo, igualmente falsas para los filósofos e igualmente útiles para los gobernantes”.

 

[1] Eugenio Trías (1942-2013) es el único filósofo español que ha sido galardonado con el Premio Internacional Friedrich Nietzsche, equivalente al Nobel de Filosofía. Su ensayo “Freud y la tragedia griega” está incluido en su obra “Lo bello y lo siniestro” (Penguin Random House, DEBOLSILLO, enero 2017)

 

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