Por Javier Cortines

Le vi en la calle el pasado jueves, 29 de junio[1]. Hacía casi una semana que no se cruzaba en mi camino. Me acerqué a él, que iba, como siempre, con su flauta en mano, y le dije:

  • Pensaba que te había ocurrido algo o que te habías marchado a otro lugar.

 

  • No, lo que ocurre es que estos días me acuesto muy tarde, a veces a las cinco de la mañana. Por las noches suelo ir a un lugar donde se reúnen grupos de jóvenes a beber, a bailar, a cantar. Me aceptan como si fuera uno de ellos e ipso facto dejo de ser un mendigo y me convierto en un artista. Me piden que acompañe sus danzas con mi flauta.

 

  • Bueno, eso me tranquiliza – le digo.

 

Abre un cuaderno y arranca dos hojas.

 

  • Estas son para ti, son dos canciones, no las he escrito yo, pero me gustaría que las echaras una ojeada.

 

  • Gracias, Tico- le contesté.

 

  • El otro día unos chavales de quince años me pidieron que les tocase el “Cara al Sol”- añade Tico.

 

  • ¿Y qué hiciste?

 

  • Nada, la toqué. Una cosa es la música y otra, la política.

 

  • Hiciste muy bien. Es una canción muy bonita.
  • Sí, pero luego les pregunté si querían que les tocase la Internacional…

 

  • Y ¿Qué pasó?

 

  • Me dijeron: ¡No,No,No! y salieron corriendo.

En la breve conversación que mantuvimos, en mitad de la calle, volvió a decirme que cuando atracan en Cartagena los monstruososcruceros turísticos toca El Himno de la Alegría de Ludwig van Beethoven y elpasodoble“Y viva España”[2], pues necesita sobrevivir. Una cosa es lo que pienso y la otra, el trabajo, remachó.

Nada más llegar a la terraza del Café Columbus (fundado en 1932), sale de la farola caja-música de la Casa Cervantes el también pasodoble “Suspiros de España”. Me visita, como un mármol que quiere hablar, la máxima doctrinal que popularizó La Pasionaria “más vale morir de pie que vivir de rodillas”. ¡Qué bella fue su aparición entrando con Rafael Alberti en el Parlamento aquel inolvidable 13 de julio de 1977! Dos rojos invictos que dejaron huellas de gigantes en el corazón de la otra España.

Eché en falta en la sesión parlamentaria del miércoles, 28 de junio, (¿para celebrar el 40ª aniversario de la transición?)[3] la proyección en pantallas gigantes de Rafael Alberti cogiendo del brazo a Dolores Ibárruri. Parecían dos eternos enamorados. Ellos sí merecían estar allí. Ellos vieron con lacabeza alta la muerte de la República, conocieron el destierro,y, al regresar a Ítaca, el primero que se alegró fue Argos, el sarnoso y moribundo perro que escapó de la Odisea para estar en Madrid.

El grandioso momento de La Pasionaria y Alberti “enamorados” quedó aplastado por los fabricantes de noticias. Los medios del establishment nos imprimieron en tres dimensiones la escena de Felipe González haciendo la cobra a Pablo Iglesias. Y los titulares resaltaron la ausencia del Rey Juan Carlos I, quien fue apartado del banquete por una mano negra sin rostro.

Y tú, Tico, ¿Te acuerdas de la estrofa de Alberti? De esa que dice, a cabalgar, a cabalgar, hasta arrojarlos en la mar…que no hace mucho cantóPablo Iglesias, con el puño alzado, ante el pueblo del 15-M que desea construir futuros en este mundo de mercaderes y vendedores de palabras.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para reivindicar la otra historia, la que se hace de abajo arriba, no de arriba abajo.

[1] Para comprender bien esta crónica es necesario leer la primera parte, cuyo enlace es http://contrainformacion.es/?p=3164

[2] Ese pasodoble, que al principio se titulaba, posiblemente por error, “Eviva España”, fue compuesto en 1972 por el músico Leo Caerts y el letrista Leo Rozenstraten, ambos de nacionalidad belga. 

[3]En España las primeras elecciones democráticas desde la Guerra Civil se celebraron el 15 de junio de 1977.

Deja un comentario