Guerra de Siria – Todo huele a un acuerdo Rusia-EEUU

0

Crucificamos a la única persona que podía convertir el agua en vino…Todo lo hacemos mal ¡Todo!

                      Pato R.C.

Por Javier Cortines

Lo que voy a exponeros a continuación es sólo una hipótesis por lo que insto a los lectores y lectoras -mis jueces- a que pongan en la balanza de su mente y corazón lo que de estúpido o razonable tengan mis argumentos y me lo hagan saber.

Hasta ahora los que llevaban la batuta de la guerra en Siria eran Rusia e Irán, que se pusieron al lado del dictador Basharal-Assad. Moscú acorraló, bombardeó y destruyó importantes bastiones del ISIS en todo el país y “sus éxitos” llevaron a los Acuerdos de Paz de Astaná (capital de Kazajistán).

Sin embargo, la estrella de la guerra es ahora EEUU, que está apoyando con sus cazabombarderos a la Alianza Rebelde de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) y a las tropas kurdas, que penetraron en la noche del lunes, 3 de julio, en el casco antiguo de Raqqa, la autoproclamada capital del grupo terrorista en Siria. Según la ONU, en ese reducto hay unos 2.500 combatientes del ISIS que utilizan como escudo a unos 100.000 civiles.

¿Cómo se conjuga que Estados Unidos, aliado de Arabia Saudí, y Rusia, aliada de Irán y del régimen, compartan el mismo territorio bélico con la máxima complacencia? ¿Acaso habrán decidido repartirse el pastel que se zampan unos pocos cuando concluye todo conflicto bélico?

Trump y Putin se entrevistaron el pasado viernes, 7 de julio, con ocasión de la cumbre del G-20 celebrada en Hamburgo (Alemania) para hablar, entre otras cosas, de terrorismo y seguridad internacional. El Zar de todas las Rusias y el Emperador de Estados Unidos, Europa y las Islas Vírgenes pactaron, asimismo, una tregua en el suroeste de Siria.

La amigable reunión, que debería durar media hora (según la agenda de ambos mandatarios) se prolongó durante dos horas y 16 minutos. Harta de esperar, Melania Trump, la primera dama USA, entró en la sala donde estaban reunidos y les dijo que ¡tenían que terminar ya!, pues estaba a punto de empezar un concierto de la Orquesta Filarmónica de Hamburgo, que iba a interpretar la novena sinfonía de Beethoven, y ellos eran los invitados de honor de la canciller Angela Merkel.

Los dueños del mundo ignoraron las protestas antisistema que tuvieron lugar en Hamburgo y que dejaron cientos de heridos. A Trump le resbalan las duras críticas que le llueven -desde todos los ámbitos sociales y científicos- por negar la evidencia del cambio climático, de que la Tierra está contaminada, el peligro del agujero de la capa de ozono, de la extinción de especies en cadena, de la deplorable salud del mar etc.

¿Se entera de algo Europa, esa que fue diosa y ahora es percibida como un ente borroso y distante por los ciudadanos comunitarios?

Todavía hay un montón de ciegos en el globo que creen que Putin conserva las esencias del comunismo y la justicia social, en su estado más puro. Tanto Vladimir como Donald son homófobos y misóginos. Pero, sobre todo, son dos machos alfa, hombres muy duros. A estas alturas la psicología ya sabe que los que se muestran excesivamente varoniles, y te lo hacen saber a todas horas, realizan un esfuerzo descomunal, consciente o inconsciente, para reprimir a su “gay” interior. (Ver la película American Beauty, en la que un “rectísimo”general sale del armario).

El Emperador y el Zar coinciden, como dos hermanos gemelos, en que el capitalismo salvaje es el camino más corto para enriquecer a los pueblos (y a sus elites). A ambos les importa un bledo la abismal y creciente desigualdad social que impera en el mundo. Que una reducida camada VIP de multimillonarios, muchos de ellos con las manos manchadas de sangre, se hagan de oro con las sagradas reglas de la economía especulativa.

¿Qué secreto esconden Donald y Vladimir? ¿Se entera de algo Europa, esa que fue diosa y ahora es percibida como un ente borroso y distante por los ciudadanos comunitarios? Como algo para dar puestos vitalicios de trabajo  a los jarrones chinos que, como dice nuestro insigne ex presidente Felipe González, “nadie sabe dónde colocar”.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para reivindicar el equilibrio del yin y el yang, lo femenino y masculino, lo blando y lo duro, la oscuridad y la luz, lo débil y lo fuerte, el vacío y la plenitud, pues donde termina uno empieza el otro, y viceversa.

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario