La Vuelta se desmarca así de sus competiciones hermanas, el Tour de Francia y el Giro de Italia, que no han modificado nada en sus protocolos a pesar de las presiones recibidas por organizaciones feministas y grupos pro-igualdad.

El sentido común empieza a entrar en algunos deportes y varias competiciones han decidido modificar ya sus normas de funcionamiento para evitar la cosificación de las trabajadoras, una constante. A comienzos de este año, el Tour Down Under de Australia prescindió de las modelos por considerar que era machista y denigrante para las mujeres. En España,  la Vuelta al País Vasco decidió que repartir el trabajo de las azafatas entre los responsables de la organización. También la Vuelta a la Comunidad Valenciana, la Challenge de Mallorca y la Volta a Catalunya han realizado cambios en sus sistemas para acercarse a la igualdad.

En otras, como el automovilismo, los organizadores siguen contratando solo a mujeres para portar los paraguas a pie de pista.

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