80 años sin las ’17 Rosas de Guillena’

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Por Andrea Manzano

Se cumplen 80 años de uno de los episodios de represión más sangrientos de España durante la Guerra Civil. Repasamos la historia de estas 17 valientes que dieron su vida por un país libre, justo y fraterno.

Su historia

Poco después de comenzar la Guerra Civil, el bando nacional entra en un pequeño pueblo de la provincia de Sevilla. Las tropas de José García Carranza entran el 26 de julio de 1936 a Guillena, donde tendrá lugar uno de los episodios de represión más traumáticos.

Tras la entrada del bando nacional, como es de esperar, se produjo un tremendo revuelo. Muchas personas se marcharon del pueblo como pudieron, unos hacia el exilio y otros a combatir al fascismo; bien enrolados en el ejército republicano, o bien como “maquis”. Unos pocos huyeron, quedando en paradero desconocido.

En Septiembre de 1937, son detenidas 19 mujeres por diversos motivos, siempre relacionados con sus maridos: estos en su mayoría habían huido del pueblo, o eran simpatizantes o militantes de partidos de izquierdas. Incluso una de ellas fue detenida por “saber leer”. Al negarse a dar testimonio del paradero de sus cónyuges, fueron prendidas. Dos de ellas fueron indultadas al estar amamantando a sus bebés.

Pero las 17 mujeres restantes no corrieron la misma suerte: fueron enviadas al Depósito Municipal de Guillena, donde pasaron dos meses. En esos dos meses, las humillaron de todas las formas posibles: Las raparon, las desnudaron y les hicieron tragar aceite de ricino, para darles el “paseíllo y así avergonzarlas.

Posteriormente, las transladaron en camión a Gerena, un pueblo cercano

Allí fueron asesinadas, pero de una forma diferente. Para hacerlas sufrir más, en vez de fusilarlas, las cazaron: las soltaron en el cementerio de Gerena mientras un grupo de 14 falangistas y tres guardias civiles las dispararon.

El testimonio de José Domínguez, que presenció el suceso encaramado a un árbol cuando aún era un niño, fue decisivo para encontrarlas.

 

Las pruebas del asesinato

Inicialmente, tanto historiadores como familiares y asociaciones creían que este asesinato había sido en 1936, inmediatamente después de la toma del pueblo. Pero no fue así. Gracias al historiador Francisco Javier González Tornero, que se encontró estos documentos de casualidad en un archivo de Ávila, se pudo certificar las circunstancias de tan brutal crimen. Aquí os dejamos uno de los tres documentos.

  

Comienzan las exhumaciones

Hace más de una década, se constituyó la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica “19 Mujeres” de Guillena, y comenzaron los trabajos para encontrar, exhumar y darle una sepultura digna a estas 17 mujeres.

Para ello contaron con valiosos testimonios, como el de José Domínguez Núñez, testigo del asesinato cuando sólo era un niño:

Eran sobre la diez de la mañana cuando sentimos los tiros, pero en vez de salir corriendo como los demás, nos subimos en unos olivos para ver qué ocurría allí dentro”.(…). El Moña, cuando las mujeres trataban de esconderse en los nichos excavados en la tierra, las cogía por los pelos y las ponía para que las mataran (…).Había una chillina de mujeres… Todas ellas trataban de esconderse. Y ellos tiraban desde la cancela. Todos tenían fusiles. Eran de la Falange. Eran doce o trece, dos o tres de ellos eran Guardias Civiles. (…). Cuando terminaron, nos fuimos. (…) ellas están enterradas allí, a la entrada, a la izquierda, en una fosa (…) me acuerdo muchas veces. Yo era un chiquillo y siempre me he dicho cómo es posible que haya gente que haga eso con otras personas. Una de ellas iba embarazada, con un barrigón así… Yo vi a aquellas mujeres. Yo no sabía que eran de Guillena. De eso me enteré al día siguiente. (…). Eso pasó aquí…hicieron todo lo que quisieron.(…) Yo escuchaba los chillidos que pegaban las mujeres allí. Había uno que se llamaba Moña, que las cogía y las arrastraba y las sacaba allí en medio para que las mataran. Ellos estaban en la puerta. Yo no sé si tenía el cerrojo echado. Allí estaban ellos con los fusiles o las metralletas. Habría siete, ocho o diez. Había de Falange, algunos paseando. Algunos de paisano. Guardias Civiles no recuerdo yo que hubiera. Los Falange esos, yo no conocía a ninguno. Si hubieran sido los cabecillas de aquí, que estarían en complot porque si no, no lo hacen aquí, los hubiera conocido. Yo a ellos no los conocí. (…) Eran dieciocho. Dieciocho mujeres (…) Tiraban desde la puerta. Como el cementerio estaba antes todo liso. Apenas una mijita de tierra así que no levantaba ni una cuarta. Y las mujeres, las pobres, en la mijita esa que había se metían, se tiraban a tierra…hasta que el otro llegaba y las sacaba allí en medio. Cuando estaba allí en medio, bon bon y… fuera (…). Yo no sé si llegó a violarlas o no, pero allí no había nadie que viera eso. Yo no creo que un tío que esté viendo una tía muerta, quiera violarla encima. Aunque un desertor de esos es capaz de todo, porque ese tío ni tiene cabeza ni tiene ná. (…). Me dio por contarlas: dieciocho. Mayores, más mayores y nuevas. Una parecía que tenía ya bastante edad, pero después había unas pocas, más de la mitad, que eran todas chavalotas nuevas. De 25, 30, 40…y menos. Gente nueva

Así recordaba Ignacio, “El Meino” aquel día:

(…) hablaban siempre del crimen tan grande y responsabilizaban más que nada al “Moña”, que era el enterrador, más que nada por la forma en que trató aquellos cuerpos muertos ya, de las mujeres. Una de las muchachas, de las jóvenes que venían, venía embarazada y era hija y madre y ésta fue la que se escabulló y se escondió detrás de un nicho, a ver si se podía escapar. Y el Moña les dijo antes de que se fueran: Ehhh, aquí hay una; y se volvieron todos y la mataron. No se si hizo alguien alguna pesquiza sobre eso, pero aquello dolió mucho, aquí en el pueblo de Gerena (…) Una de las hijas de una de aquellas mujeres se vino a vivir a Gerena para estar cerca de su madre (…)

Testimonios recogidos por Leonardo Alanis a los vecinos de Gerena

75 años después, vuelven a casa

Entierro de las 17|Fuente: El País

Setenta y cinco años después de su asesinato, y diez meses después del final de las exhumaciones,  el 15 de diciembre de 2012, estas 17 mujeres recorrían el camino de vuelta desde Gerena a Guillena. Llegaron aclamadas como heroínas, y fueron nombradas hijas predilectas del pueblo.

En su entierro, fueron acompañadas por cientos de familiares, amigos y vecinos del pueblo. Además, a dicho entierro asistieron autoridades: los alcaldes de Guillena y Gerena, el entonces Presidente del Parlamento Andaluz, y el de la Diputación de Sevilla, así como José Domínguez Núñez, cuyo testimonio fue crucial para encontrarlas, y Maria José Domínguez, presidenta de ARMH “19 mujeres de Guillena”.

Después de 80 años, estas mujeres por fin pueden descansar en paz. Han recuperado su dignidad, pues han podido recibir una sepultura junto a sus familiares. “Verdad, Justicia y Reparación” reza la placa que está en la entrada del panteón donde, por fin, descansan estas 17 rosas que hoy, 80 años después de su asesinato, siguen más vivas que nunca.

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