Por Marawan Dubois

¿Cómo se percibe al cerebro humano en nuestro tiempo?

Según se define en el diccionario de la real academia española de la lengua, el cerebro es “uno de los centros nerviosos constitutivos del encéfalo, existente en todos los vertebrados y situado en la parte anterior y superior de la cavidad craneal”.

Es una herramienta enfocada a crear tecnología, evolucionar. Es el órgano más importante del ser humano, capaz de regular todas nuestras funciones vitales. Está compuesto por miles de millones de neuronas que intercambian información mediante señales, a través de billones de conexiones sinápticas.

En los principios del hombre, el cerebro humano se utilizaba para fabricar herramientas de manera inconsciente, las cuales se usaban con un fin, que era la supervivencia. Pero a lo largo de los años hemos ido evolucionando e incrementando notablemente nuestros conocimientos; y el ser humano ha llegado a ser consciente de la increíble utilidad del cerebro, por lo tanto, su objetivo se ha visto modificado para alcanzar la comodidad. El ser humano dejó de pensar individualmente y pasó al pensamiento colectivo, así se han  transformado los pequeños poblados en grandes ciudades. Esa transformación también se puede apreciar en la aplicación del pensamiento, de manera que ahora, ha quedado relegado el pensamiento de supervivencia y se ha ido abriendo  hueco a los problemas metafísicos, debido a que las necesidades básicas han sido cubiertas. Una parte del cerebro se encarga del individuo en sí mismo (sentimientos, sensaciones, personalidad…) y la otra nos permite relacionarnos con el mundo exterior y modificarlo a nuestro antojo.

Con el paso del tiempo, hemos sido conscientes de que las aplicaciones del cerebro son mucho más amplias que el mero objetivo de supervivencia, comprobando que éste es capaz de realizar una inmensa cantidad de cosas por el bien común. Lo hemos explotado hasta la saciedad y hemos llegado a evolucionar, creando de manera casual a través de errores. Es evidente que el ser humano ha llegado a un límite físico, pero intelectualmente no es así. Necesitamos seguir superándonos a nosotros mismos, y la forma de hacerlo es dotar a las máquinas de una inteligencia, haciendo que éstas se conviertan en máxima creación del ser humano,  para que nuestra especie y conocimiento se perpetúe en el tiempo.

Se podría decir que el ser humano piensa con la intención de evolucionar, es decir, nuestra mente nos ayuda a evolucionar. Pero hemos llegado a un punto en el que nuestro egoísmo, también producto de nuestra mente, nos lleva a perjudicarnos a nosotros mismos. Un ejemplo de ello es que hemos llegado a producir cantidades ingentes de comida, con la que podríamos abastecer a una gran cantidad de personas, pero los objetivos económicos empresariales hacen que se prefiera tirar esa comida que dársela a los que la necesitan. Así, estamos llegando a un punto donde, queremos evolucionar pero nuestro propio egoísmo nos impide hacerlo. Hemos sido capaces de crear un protagonista y un antagonista inmateriales que controlan nuestro destino. Uno nos ayuda a evolucionar mientras que el otro nos frena en el proceso.Le otorgamos más importancia y valor a cosas prescindibles que, a otras que nos son indispensables para vivir.

Por ejemplo, el diamante es una piedra preciosa que puede emplearse en la construcción como material de corte, pero adquiere precios astronómicos cuando es considerado como objeto decorativo. Por otro lado, no nos importaría en absoluto, deforestar un bosque con el único objetivo de conseguir un puñado de diamantes excepcionales.

El cerebro guarda nuestros gustos e intereses, y además somos capaces de  generar información en él, creando distintos tipos de razonamiento.

Actualmente, el razonamiento aplicado al ámbito científico, es lo más valorado. La función del cerebro en nuestros días es la de producir para vender y consumir.

Por el contrario, antiguamente se tenía una falta de conocimientos e incluso un desprecio hacia el razonamiento científico, por ejemplo, cuando Galileo demostró que la Tierra gira alrededor del Sol, lo censuraron y denunciaron por la falta de criterio que tenían  en ese entonces, porque la ideología de la sociedad imponía unos límites, los cuales nos alejaban de la evolución.

La tecnología como metáfora

La tecnología es el conjunto de conocimientos con las que el hombre desarrolla un mejor entorno, con la intención de que sea más saludable, agradable y sobre todo cómodo para la optimización de la vida. Podemos observar con esta definición que el término de tecnología es tan amplio que se le pueden asignar varias metáforas tanto neutras como positivas o negativas.

A continuación expondremos diferentes metáforas que se adaptan al término de tecnología en la actualidad.

Antes de todo sabemos que la tecnología ha surgido de la necesidad de resolver problemas y de buscar más comodidad a partir de unas ideas. De hecho, la tecnología actual se basa en metáforas de la realidad. Nosotros estudiamos la naturaleza para poder avanzar tecnológicamente, como los movimientos naturales de los animales (por ejemplo los drones con sus alas de libélula).

Viendo aquello, podríamos decir que la tecnología es un árbol que tiene como raíces las ideas y las bases de las invenciones tecnológicas. El tronco representaría la constitución y organización de esas ideas para dar lugar o imagen a las invenciones deseadas, las ramas representarían el tiempo de desarrollo de los experimentos e instrumentos para llegar al fin tecnológico que sería los frutos del árbol. Claro según la situación, el árbol puede ser más o menos grande. Eso depende de la época en la cual se han desarrollado las bases y las ideas de la invención. Si tomamos como ejemplo Leonardo Da Vinci, que ha inventado muchas ideas de tecnología que hemos podido desarrollar siglos más tarde, se podía ver que en la época tenían los conocimientos pero no podían materializar las ideas de inventos que se tenía.

No olvidemos que la aparición de ramas puede representar también la diversificación de la tecnología, es decir, todo viene de una misma base e idea de evolución (las raíces) y han aparecido después de un desarrollo de tal idea (el tronco), y luego este desarrollo ha desembocado a nuevas ideas de inventos (ramas) que han ido evolucionando hasta llevar a cabo la propia invención (fruto).

Si miramos la tecnología desde un punto de vista más técnico, podemos decir que la tecnología es el hacha de nuestra especie, ya que con ella podemos cortar, golpear, talar, defender… Nos permite llevar a cabo colosales tareas o cometer atrocidades (búsqueda de la cura del SIDA; guerras mundiales…).

Sin embargo, desde un punto de vista más general, la tecnología  es una metáfora del parecido con el ser humano. Ya que nace, crece, se reproduce, muere y da paso a una nueva generación, es una serie de sucesiones lineales y a su vez un ciclo.

La tecnología a su vez actúa también como frontera ya que crea lo que conocemos como brecha tecnológica. Pensemos en la gente de países subdesarrollados que probablemente no toquen un teléfono móvil en su vida. Por lo tanto el propio hecho de que la tecnología exista produce un efecto segregador, diferenciando a personas con acceso a esta y a las que no. Tampoco podemos olvidar el daño que causa nuestra demanda tecnológica al mundo y a las personas que lo habitan: los avances tecnológicos actuales serían inimaginables sin materiales de dudosa procedencia como el coltán y otras tantísimas materias primas, desde tierras raras hasta madera, pasando por el cemento.

Aunque la intención de desarrollo de la tecnología es mejorar nuestras vidas, la utilizamos más para destruir las otras ajenas: se desarrolla más tecnología para matar que para vivir.

Por lo tanto volviendo a la metáfora del principio creo que es más correcto comparar la tecnología con una hoja de doble filo o incluso en un arma de fuego en la que actúa la acción-reacción: ¿que mejor ejemplo que este cuando los grandes avances en tecnología han surgido del afán del hombre por destruirse?

Al ver el vídeo que se nos ha dado podemos ver que la tecnología está simulando el funcionamiento del cerebro, cómo se transmiten los impulsos eléctricos en él. De hecho es una simulación en el actual sistema de la transmisión de la información, el cerebro funciona de la siguiente manera, si por ejemplo apoyas la mano en la vitrocerámica tu mano recibe un estímulo y mediante los nervios lo lleva al cerebro, este elabora una respuesta y la envía de vuelta a tu mano haciéndola quitarse. En el caso de la transmisión de información, el usuario escribe lo que quiere saber en el buscador del ordenador esta información viaja hasta otro ordenador que envía de vuelta una señal con todas las páginas relacionadas con aquello que el usuario quiere saber. De hecho la gran mayoría de inventos tecnológicos funcionan con este sistema por ejemplo: el mando de la televisión, las máquinas en las que se compran los billetes, hasta el sistema de un taladro se basa en esto.

Podríamos plasmar la relación entre la tecnología y el cerebro humano como la de un muelle bajando escaleras, un extremo de este muelle sería el cerebro humano y el otro la tecnología, de forma que uno no puede avanzar sin el otro, ya que necesitamos ideas para desarrollar  tecnología y tecnología para desarrollar ideas.

Al ver todas esas metáforas podemos decir que la metáfora de la tecnología es el avance de nuestro mundo, gracias a la tecnología el ser humano está creando constantemente, nuestra sociedad se acomoda y la economía de cada país crece. La tecnología es el vector que tenemos para avanzar como seres humanos a pesar que también nos cause situaciones y eventos muy problemáticos. El resto de seres vivos no son capaces de crear tecnología, y eso es una de las razones que nos diferencian del resto.

Al principio el ser humano fue capaz de realizar herramientas para poder sobrevivir, y actualmente se crean vehículos capaces de llevar a un gran grupo de personas de un continente a otro. Es decir que hemos pasado de una situación de adaptación y sobrevivencia a una situación de desarrollo y evolución para nuestra comodidad.

La condición del cerebro humano como principio creador en el mundo moderno

Para nosotros, el cerebro humano es el principio creador del mundo moderno, pasado y futuro. Es el único capaz de innovar y tener capacidad creativa ya que hoy por hoy no existe ningún otro tipo de inteligencia ni conocemos ninguna otra especie capaz de pensar como nosotros lo hacemos.

Por otro lado, el medio en el que se desarrolla una persona condiciona su forma de pensar y, por tanto, de crear. Dependiendo de nuestras condiciones económicas o de donde vivamos podemos crear unas herramientas u otras para resolver distintos problemas. Por ejemplo, ante una falta de agua dependiendo de si vivimos en una zona costera o continental procederemos de una forma u otra. Alguien que vive en la costa construiría una desalinizadora para aprovechar el agua del mar y en alta montaña lo normal es la creación un embalse. Sin embargo, esta no es la única diferencia, también dependiendo de la formación de cada uno, podrían construir una desalinizadora de una forma u otra y dependiendo del terreno continental es mejor levantar un embalse o un pozo.

Gracias a estas diferencias causadas por las circunstancias hay una diversidad de formas de ver el mundo, de resolver los múltiples problemas a los que nos tenemos que enfrentar día a día y por tanto distintos principios creadores. Esto nos confiere grandeza pues la variedad es buena, ya que lo que a uno no se le ocurra puede pensarlo el otro. Así,si somos capaces de comprender que no tenemos la verdad absoluta y de sumar nuestros pensamiento con el de los demás, conseguiremos un gran avance en lo que nos propongamos.

Sin embargo, no descartamos que en el futuro pueda existir otro principio creador, una máquina. Al igual que nos hemos servido de ellas para que nos sustituyan en trabajos manuales, nuestro objetivo es el de dotarlas de una conciencia, una inteligencia artificial, para que también lo hagan en otros ámbitos (por ejemplo, analizar psicológicamente a una persona o hacerse cargo de ancianos). A pesar de ello , no creemos que esta inteligencia artificial pueda poseer una capacidad crítica similar a la del ser humano. Además, si llega a desarrollarse, un robot sería capaz de recibir información y procesarla más rápido. Por la tanto, dudamos si debemos llegar hasta ese punto, pues el hombre perdería su sentido de ser.

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