Estos días ha aparecido en Barcelona una serie de actos reivindicativos de diversos colectivos de izquierda en contra de la turistificación, también conocido como ‘Sindrome de Venecia‘. Este fenómeno, junto con el de la gentrificación, amenaza a las clases populares con encarecer primero sus barrios para después echarlos poco a poco de sus barrios, haciendo que estos barrios se vuelvan ‘zonas turísticas’ al servicio exclusivo del turismo, ya sea de masas o más exclusivo.

¿Qué es la gentrificación? Es un neologismo inglés, que proviene de la palabra ‘gentry’ (alta burguesía). La gentrificación es el proceso de transformación de un espacio urbano deteriorado -o en declive- a partir de la reconstrucción -o rehabilitación edificatoria con mayores alturas que las preexistentes- que provoca un aumento de los alquileres o del coste habitacional en estos espacios. En realidad supone convertir un barrio degradado, socialmente obrero y económicamente empobrecido en una zona de moda, con comercios, bares y restaurantes de diseño, en la que la gente ‘cool’  o de mayor poder adquisitivo acude a pasar el rato, o pasa a vivir en estas zonas, haciendo cada vez más difícil la convivencia a las clases populares.

Protesta contra la Gentrificación. FUENTE: contraindicaciones.net y ecomovilidad.net

¿Turistificación? Viene a ser una variante de la gentrificación, sólo que en vez de ‘repoblar’ esas zonas degradadas con gente de mayor poder adquisitivo, esas zonas pasan a ser ‘repobladas’ por turistas, haciendo que todos los comercios y servicios de la zona vayan cada vez más dirigidos al turismo de masas.

¿En qué afecta a las clases populares? Afecta principalmente a los alquileres, tras reformar o rehabilitar los barrios degradados y sus edificios, los alquileres se encarecen. No tiene por qué ser sólo por operaciones de rehabilitación, sino también por ausencia de alquileres suficientes o falta de construcción de edificios nuevos en una zona concreta muy solicitada, tanto por un nuevo tipo de vecino potencial como por el turismo creciente en ese lugar, o por ambas cosas. En cuanto se detecta un crecimiento de un tipo de personas distintas social, económica y culturalmente, el comercio suele reorientarse hacia este nuevo tipo de vecindario. Esto hace que sea cada vez más difícil hacer vida normal para las capas obreras en el barrio gentrificado.

Y las subidas de alquileres hace que estos sean ofrecidos o a una clase media-alta con mayor poder adquisitivo que los anteriores vecinos del barrio (en el caso de la gentrificación) o a los turistas, que vienen y pagan con más seguridad que los que viven y trabajan habitualmente en la zona (en el caso de la turistificación). Esto, en ciertos casos, se añade a la existencia de un turismo masivo en esa zona, o a la proliferación de un tipo de comercio enfocado a gente más selecta.

La aparición de plataformas de alquiler vacacional como Airbnb aún ahondan más en la turistificación, haciendo que haya un boom de empresas o personas que alquilan sus viviendas a turistas antes que a trabajadores y vecinos de estos barrios, atrayendo así cada vez más turistas a barrios de moda, pero también echando a los vecinos originarios de esta zona que no pueden permitirse un alquiler. En muchas ocasiones se alquila antes al turista que al vecino por un tema de seguridad económica, pues un turista, si reserva un  piso o apartamento, es porque quiere viajar y lo pagará con mucha más probabilidad, seguridad e inmediatez que una persona que pretende cambiar de casa porque busca un alquiler más barato. Esto hace que muchos vecinos que empleen alquiler se verán echados de su zona en caso que los gobiernos autonómicos o municipales no pongan ya cartas en el asunto.

FUENTE: Somos Malasaña. somosmalasana.com

El geógrafo David Ley, de la Universidad de Columbia Británica, lo explica así: ”Gentrificación sería consecuencia de la reestructuración económica, socio-cultural y demográfica del espacio urbano. Los cambios en la estructura económica del capitalismo dan lugar a un nuevo grupo social auspiciado por el aumento de la importancia del sector servicios y de los trabajadores técnicos y o de cuello blanco con un mayor poder adquisitivo que la clásica clase obrera”.

Según varios expertos, la gentrificación tiene varias fases. Primero nace la zona, como zona periférica, obrera, con vida inicialmente, con gente humilde de clases trabajadoras. Después, por muchas razones y según los acontecimientos del lugar, se procede a un abandono sistemático de esa zona. Y después, por razones de rescate de esa zona, ya sea promovido por los Ayuntamientos o gobiernos responsables, se procede a una revalorización de la zona, principalmente mediante rehabilitación de las viviendas y su consecuente revalorización. Es en esta última fase donde estalla el conflicto, tanto de la gentrificación como de la turistificación. Aquí se pretende que un barrio antes histórico u obrero, céntrico o periférico; y luego degradado, sea utilizado para las clases medias-altas o los turistas, aun estando los vecinos del lugar en contra.

El menú que reciben varios barrios del mundo. FUENTE: madrilanea.com y ecomovilidad.net

Es un proceso que no se nota y que sucede de forma imperceptible, hasta que la situación llega a un punto que, la zona donde antes vivía gente común, ahora se alojan turistas o vive gente ‘con más caché’. Los lugares donde esta situación ya causa serios problemas para los vecinos son Venecia (el caso más paradigmático), Barcelona e Ibiza, pero también sucede en muchos barrios de España (Russafa y El Carme en València, Malasaña, Chueca y Lavapies en Madrid, El Pumarejo y Triana en Sevilla), de Europa (Baixa-Chiado en Lisboa, Kreuzberg en Berlín, Brick Lane en Londres…) y del mundo (el centro de Medellín en Colombia, Colonia Roma en Ciudad de México o Brooklyn en Nueva York)

El caso más paradigmático es el de Venecia. El miedo al turismo o turismofobia se llama ‘Sindrome de Venecia’ por la situación tan salvaje del turismo en esta ciudad italiana. Allí cada vez hay menos ciudadanos y más turistas. Los propios gondoleros, con un sueldo anual de 105.000 euros de media, no pueden costearse un apartamento en la propia Venecia, y han tenido que irse a vivir a una isla cercana. La mayoría de venecianos se están marchando a la península italiana, tanto por la carestía de la vida, como por la falta de servicios básicos para la ciudadanía y un ayuntamiento que solo se desvive para el turista. Todo ello está convirtiendo Venecia en un gigantesco parque temático en el cual cada vez hay menos vida local. Situación que cada vez es más presente en Ibiza y Mallorca, en la que los precios, tanto de la vida como de los alquileres, están expulsando a los locales, vecinos y trabajadores y que puede suceder en otras zonas y ciudades de España. Ya sucede en el Centro, el Raval y el Poble Nou de Barcelona y en Russafa de València y Chueca y Lavapiés de Madrid. Y corre el riesgo de extenderse si las autoridades competentes (gobiernos autonómicos y ayuntamientos) siguen sin regular estas situaciones.

En diversos barrios, como en Malasaña, Madrid, existe el colectivo Somos Malasaña, que viene denunciando la gentrificación de su zona. Pueden ver qué hacen en www.somosmalasana.com. Lo mismo pasa en Lavapiés, con el colectivo Lavapiés Ingentrificable: lavapiesingentrificable.wordpress.com En Medellín han creado un blog que explica con mayor detalle el proceso de gentrificación y turistificación que también sufre esta ciudad colombiana. Pueden verlo en este enlace: http://cartolabmed.blogspot.com.es/p/gentrificacion.html y en Palma y Barcelona, colectivos de izquierdas protestan contra este modelo especulativo. Además, la página web ecomovilidad.net también explica este fenómeno detalladamente y su afectación a la Movilidad de las ciudades. Pueden leerlo en este enlace: https://ecomovilidad.net/global/las-consecuencias-de-la-gentrificacion-en-la-movilidad-urbana/ 

 

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