Cuando el alma se sirve del cuerpo para observar algo por medio de la vista, el oído o algún otro sentido (…) se extravía, se altera y vacila como si estuviera bebida…Pero cuando actúa por sí misma, se inclina entonces a lo puro, inmortal e inmutable (…) Este estado del alma se llama sabiduría.

                                                                                                         (Platón, Diálogos)

   Por Javier Cortines

En el mundo del estrés, las prisas y las neurosis (conscientes e inconscientes), hay una medicina natural que, además de ser gratis, no sólo produce grandes beneficios al cuerpo y a la mente, sino que hace a las personas más sabias, pacientes y eficaces. Es al mismo tiempo un punto de partida hacia el encuentro con uno mismo.

El dominio de la técnica que os voy a exponer está al alcance de todos, ya que es muy sencilla y sólo requiere de unos diez minutos de practica diaria. Empezaremos por la meditación centrada en la fruta.

LAS FRUTAS

-1- Busca un espacio tranquilo en casa, en un parque (también vale debajo de un árbol o sentado en un banco), en un lugar en el que te sientas cómoda, y comienza a dominar “al mono de la mente y al caballo de la voluntad”[1]. Si estás en un sitio cerrado, o incluso abierto, puedes poner una música suave que reproduzca los sonidos de la naturaleza.

-2- Cuando estés en tu “lugar ideal de descanso”, así lo llamaremos a partir de ahora, cierra los ojos y, como vamos a empezar por las frutas, concéntrate, por ejemplo, en una manzana, sólo una manzana.

-3- Recrea su imagen, céntrate en su forma, brillo, color, piel, pésala, huélela. Deja que tus cinco sentidos penetren en ella. Jueguen con ella. Ábrela, comprueba su textura, la de sus pepitas; saborea el aroma y el sabor de sus jugos, las sensaciones que producen en tu paladar. Conoce la manzana hasta que puedas describirla como nadie lo hace, lo que te será muy fácil después de unas cuantas sesiones. Ese ejercicio puede durar varios días (a razón de diez minutos por sesión) o unas semanas. Cada persona es diferente. Ese viaje se puede hacer sólo o en grupo. En el segundo caso los reunidos pueden intercambiar experiencias, lo que enriquecerá la visión del conjunto.Medita de la forma más cómoda: tumbada, sentada, sobre una hamaca, etc.  Si te gusta el yoga, haz una doble cura ejercitando al mismo tiempo la posición del loto y o medio loto.

-4- Cuando domines este primer paso, establece, “yendo primero a tu lugar ideal de descanso”, todas las asociaciones de ideas que se te ocurran en relación a la manzana. Por ejemplo, una manzana asada; una compota; una tarta de manzana; Eva dando una manzana a Adán; la diosa Eris arrojando la manzana de la discordia; Guillermo Tell disparando su ballesta contra una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo; una manzana podrida con gusanos; cuentos y leyendas que en los que la manzana tenga un significado especial; cuadros; secuencias cinematográficas, etc. Esta fase te ayudará a pensar más rápido y mejor, a desconectar de lo que te abruma, y a asociar ideas de forma inteligente, útil y divertida.  Mejorará tu vida y tu trabajo.

-5- Luego sigue practicando con otras frutas (por ejemplo, escoge las diez que más te gusten) y sigue con ellas el mismo proceso anterior. Acabarás desarrollando tu poder de concentración, el arte “jibarizar” tus preocupaciones y adquirirás poderes que tenías dormidos.

-6- En una tercera fase puedes hacer lo mismo con los animales.Deja para el final el hombre y la mujer. Ejecuta el mismo proceso que ya sabes.

-7-Luego pasa a la naturaleza: el mar, el bosque, a un atardecer; a la montaña; el río; un paisaje de tu infancia, etc. Repitiendo siempre todo lo que ya sabes.

-8- La última etapa, la superior, dedícala al mundo de las ideas y los conceptos. La belleza, bondad, justicia, libertad, etc. Deja la mente libre, apártate de los policías de la razón, de lo correcto y la cultura dominante.  Si actúas con pureza de corazón y espíritu, hallarás el tesoro que llevas dentro o tienes frente a tus ojos.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Nobel Gallo Benventano para deciros que lo que acabo de escribir es una crónica de verano…pero basada en enseñanzas de muchos maestros que conocí en Oriente y Occidente, allí donde nace y muere el Sol.

[1] Expresión taoísta del clásico chino “Viaje al Oeste” (Siglo XVI).

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