En agosto la afiliación a la Seguridad Social ha caído en 179.485 personas y el paro registrado sube en 46.400 personas. Son peores datos que en agosto de años anteriores: se destruye más empleo y el paro sube más. Los despidos en educación y en otros muchos sectores lastran el empleo sin que las últimas contrataciones estivales en sanidad puedan compensarlo.

“A pesar del triunfalismo del Gobierno, el empleo no mejora ni en calidad ni en cantidad”, denuncia la secretaria de Empleo de CCOO, Lola Santillana. “El PIB y los beneficios empresariales ya han recuperado sus niveles previos a la crisis, no así el empleo ni las rentas salariales, la recuperación está siendo muy desigual, a costa de las trabajadoras y trabajadores. De ahí la necesidad de lograr un acuerdo de negociación colectiva que aumente los salarios y garantice su poder adquisitivo”, explica.

En cuanto a las prestaciones por desempleo, casi la mitad de las personas desempleadas carece de protección. Hay 1,5 millones de personas en paro pero sin prestación según el SEPE y poco más de la mitad de la población en paro registrado cuenta con algún tipo de protección (la tasa de cobertura bruta es del 58,8%), que en la mayoría de los casos se limita a una prestación asistencial. Y la respuesta del Gobierno consiste en suspender el plan PREPARA, dejando sin protección a las miles de personas que necesitan esta ayuda para poder sobrevivir.

CRECE LA PRECARIEDAD EN LA CONTRATACIÓN

La calidad del empleo sigue siendo mala: En agosto el 92,5% de los contratos firmados eran temporales y un 35% a tiempo parcial, reflejo de la enorme precariedad de nuestro mercado laboral, agudizada tras la reforma de 2012. Solo 7,5 de cada 100 contratos firmados son indefinidos, y de ellos casi la mitad son a jornada parcial.

Para los sindicatos, es necesario un cambio del modelo productivo para generar y consolidar empleo de calidad y con derechos, que ponga freno a la precariedad y la desigualdad. Apuesta por potenciar la negociación colectiva y la mejora sostenida de los salarios, y por una reforma fiscal progresiva que permita recuperar la inversión productiva y aumentar los niveles de protección social, especialmente de las personas que padecen las consecuencias negativas de la crisis.

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