Por André Abeledo

Birmania es un país de mayoría budista cuyo gobierno está llevando a cabo un genocidio brutal contra la minoría musulmana.

Niños quemados vivos, personas descuartizadas, brutales asesinatos en masa, las imágenes muestran una orgía de sangre y horror.

Pero como ocurrió en Ruanda no parece importar lo suficiente, ni las brutales torturas, ni los asesinatos de hombres, mujeres y niños por motivos étnicos y religiosos.

¿Dónde está ahora la comunidad internacional?, ¿y los medios de comunicación?.

Supongo que siguen entre Venezuela y Corea del Norte.

“Operación de limpieza”, es el nombre con el que el gobierno de Birmania bautizó los ataques contra la minoría musulmana.

La ONU y otras organizaciones denuncian asesinatos, saqueos y violaciones contra civiles, unos 74.000 rohinyás han huido a Bangladés. Pero el mundo calla.

Los rohinyás son exterminados hoy en Birmania pero la noticia no es lo suficientemente importante a ojos de la “comunidad internacional”, ni ocupa un lugar destacado en los medios de comunicación.

Los rohinyás, son la minoría musulmana en Birmania, y también son desde hace años, objeto de persecución oficial en Birmania.

Las autoridades del país no los reconocen como ciudadanos y los consideran inmigrantes bengalíes; los confinan en guetos y se hacen la ‘vista gorda’ ante las matanzas a las que son sometidos, cuando no las promueven.

Ante el vergonzoso silencio, un silencio que cuando se produce delante de un genocidio siempre es cómplice. Ante la inacción absoluta de los gobiernos del mundo más ocupados en sus cosas.

Debemos gritar, debemos indignarnos, debemos denunciar que una vez más el genocidio de una minoría se hace impunemente y se convierte en invisible a los ojos del mal llamado mundo civilizado.

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