El pasado 20 de febrero, en la riera de Terrassa, Oriol, un joven de 18 años con síndrome de Asperger (trastorno del espectro autista) había retomado su relación amistosa con Sheila, una vieja amiga con la que hacía tiempo que no hablaba. Durante una discusión entre ambos por mensajes de teléfono, Oriol hizo un comentario desafortunado sobre una amiga de ésta que se había suicidado hacía un tiempo. El chico intentó disculparse, pero Sheila decidió vengarse.

Sheila contactó con dos amigas y dos amigos. Entre los cinco decidieron crear una trampa para conseguir quedarse a solas con Oriol fingiendo un encuentro amoroso. Una amiga de Sheila llamada Lidia se puso en contacto con Oriol y le hizo creer que quería quedar con él porque le gustaba. Oriol la creyó y se presentó esa tarde, tal y como habían pactado.

En lugar de una chica se encontró a cinco personas. Los atacantes la emprendieron a golpes con Oriol y, una vez en el suelo, continuaron a patadas contra el joven indefenso. Finalmente, tres meses después, el chico sigue en tratamiento médico y tendrá que volver a ser operado de su mandíbula fracturada.

Las secuelas de la paliza no han sido sólo físicas. Actualmente está en tratamiento psicológico con tres profesionales. Uno de los tratamientos que le están aplicando es una terapia con caballos, que le está ayudando a superar el trauma.

El Juzgado Número 3 de Terrassa ha condenado a dos años de cárcel a los cinco autores materiales de la agresión. Tres de ellos no tenían antecedentes penales, por lo que no tendrán que ingresar en prisión aunque hayan sido condenados en firme. Uno de ellos ingresará en un centro psiquiátrico tras acreditar un trastorno mental, por lo que solo uno de los agresores entra en prisión al aceptar dos años de condena y tener antecedentes al haber cometido otros delitos violentos.

 

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