Aumenta la preocupación por la salud y el bienestar de 1,4 millones de personas desplazadas, entre ellas 350.000 niños menores de 5 años, que viven en los lugares más afectados por el cólera en el noreste de Nigeria.

El brote llega en un momento en que la violencia y los esfuerzos militares contra los insurgentes en la región han desplazado a más de 1,7 millones de personas y han dejado a más de 3,6 millones sin un acceso adecuado a los servicios básicos de agua.

Según las estimaciones, 28 personas han muerto de cólera, mientras se sospecha que 837 están infectadas, entre ellas, al menos 145 niños menores de 5 años. El brote se identificó por primera vez en el campamento de desplazados de Muna Garage, en Maiduguri, la capital del estado de Borno. Desde allí se extendió rápidamente a otros 6 lugares dentro del mismo estado.

“Para un niño es muy difícil superar una enfermedad como el cólera en cualquier momento, pero cuando, además, su capacidad de recuperación ya está muy mermada por la desnutrición, entonces se convierte en una verdadera crisis de superviviencia”, ha explicado Pernille Ironside, representante adjunta de UNICEF en Nigeria.

“El cólera es una amenaza que se suma a las muchas que ya enfrentan los niños en el noreste de Nigeria para sobrevivir”.

Desde que comenzaron las lluvias, se puso en marcha un plan de preparación frente al cólera. Líderes religiosos, jefes de comunidades y voluntarios locales se han movilizado para fomentar buenas prácticas de higiene y ayudar a detectar casos sospechosos a los centros de salud. A medida que la temporada de lluvias avanza, el agua se clora en los puntos de acceso de los campamentos y en las comunidades de acogida, en un esfuerzo por frenar la propagación de la enfermedad.

Desde que se confirmó el brote, la respuesta en materia de agua, saneamiento e higiene ha sido rápida y coordinada. Ha incluido la instalación de un centro de tratamiento del cólera en el campamento de Muna Garage y su impulsor ha sido el gobierno del estado de Borno, con el apoyo de la OMS, UNICEF y otras organizaciones internacionales no gubernamentales.

A medida que se hace patente el impacto de las lluvias, UNICEF ha ampliado sus programas de nutrición y salud infantil en los 3 estados nigerianos más afectados por el conflicto. En ellos, y sólo en lo que va del año, UNICEF ha tratado a más de 110.000 niños que sufren de desnutrición aguda grave, ha distribuido cerca de 120.000 mosquiteras y ha prestado servicios de atención primaria de salud a más de 3 millones de personas. La respuesta continúa a pesar de los problemas de seguridad, las dificultades para acceder que plantean las inundaciones y los daños que ha sufrido el sistema de salud.

A pesar de que estamos frente a un brote mortal de cólera, la financiación del sector de agua y saneamiento sigue siendo críticamente insuficiente. Hasta la fecha, UNICEF sólo ha recibido el 49% de la financiación necesaria para proporcionar a 2 millones de personas acceso a agua potable, una de las principales intervenciones para proteger a los niños de enfermedades mortales transmitidas por el agua, y para ofrecer cierta protección contra la amenaza de la desnutrición.

Deja un comentario