Iria Bouzas

Sé que hoy, dos de octubre del 2017 debería estar enfadada aporreando con furia el teclado juntando una letra con la siguiente mientras se van encadenando en palabras llenas de ira, rabia e indignación.

Supongo que debería poner toda la bilis de mi estómago en este artículo para explicarle al mundo, con pelos y señales, todo lo que siento y lo que opino de lo que ocurrió ayer en Cataluña.

Pero me da la sensación de que no soy la única que hoy se ha levantado cansada. Más concretamente estoy agotada. Agotada y derrotada.

Por suerte, antes de ponerme a escribir se me vino a la cabeza aquella frase de Groucho Marx que decía que “es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente”.

Y ha sido casi providencial acordarme así de esta frase, porque justamente hoy es el aniversario del nacimiento de su autor. El aniversario del cómico más genial de todos los tiempos.

Groucho Marx, quien en realidad se llamaba Julius Henry Marx, era el cuarto de seis hermanos de una familia humilde de inmigrantes judíos afincados en Nueva York. A los 15 años debutó como cantante y así comenzó una carrera artística que se desarrollaría en muchas facetas tanto como actor de cine, teatro y televisión como locutor de radio, escritor y cómico.

Pero lo que realmente le ha convertido en un icono no es tanto su biografía como su capacidad de diseccionar de forma certera el mundo, la sociedad y la propia naturaleza del ser humano.

En su actividad como comediante desarrolló un humor irónico, inteligente y ácido que le han hecho ser considerado uno de los grandes genios del humor y del pensamiento del siglo XX.

Hay quienes afirman que Groucho fue capaz, por primera vez, de difuminar los límites entre el humor y la filosofía.

Frases tan archiconocidas como las siguientes siguen siendo, casi un siglo después, tan vigentes y comprensibles en la actualidad que se demuestra así la genialidad de su creador.

“Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”

“Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”

“La humanidad, partiendo de la nada y con su sólo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria”

Pero especialmente hoy en medio de la situación política y social tan incomprensible para muchos, los españoles podemos acogernos a un pensamiento magistral que Groucho dejó para la posteridad y que nos puede clarificar un poco mejor todo lo que estamos viviendo:

 “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”

Groucho, si encuentras la manera, ¡vuelve por favor! Sólo un cómico grande como tú puede ayudarnos a entender entre risas la realidad que estamos viviendo y que no tiene ninguna gracia.

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