Por Javier Cortines

Mientras la gente de la polis mediterránea donde resido se manifestaba con la “Rojigualda” y cantaba canciones patrióticas al grito de ¡Viva España! yo me acordaba de la celebérrima efigie del Che[1], que ha vuelto a dar la vuelta al mundo estos días, y de las causas perdidas de la izquierda en la Europa de los mercaderes y Bancaraña.

Hoy día toda la sabiduría que circula por el mundo no está en la casta académica e intelectual. Está en la música y la poesía. En versos de poemas y letras de canciones que expresan de forma dulce o rabiosa las pocas cosas que importan en este mundo de perros.

A lo lejos se escucha un rumor de gargantas que viene del Ayuntamiento. Los concentrados y concentradas aman tanto a la Patria que, “si esa dama de su propiedad sigue el camino equivocado”, no dudarán en estrangularla o quemarla en la hoguera, para no perder las buenas costumbres de nuestra leyenda negra. (Esa que escribieron y siguen escribiendo “los extranjeros”).

Tanta bandera, tanta justicia con ojos vendados, tanta palabra injertada, tanto patriotismo, tanto “Tiempos de Guerra”, tanto “yo poseo la razón”, tanto “yo tengo las Tablas de la Ley”,tanto “la maté porque era mía”, acabarán despertando a la Bestia, o a los hijos de la Bestia.

Ahora Rajoy cabalga sobre el tigre y, tras lanzar cargas ensangrentadas contra Cataluña, su rostro está más ensombrecido. Ha dado otro paso hacia el lado oscuro de la fuerza. Ya no puede bajarse del felino y debe ir hasta el final pues- como dicen los orientales- si desciende de la fiera, (llegado a este punto sin retorno), ésta le devorará.

El enfrentamiento con Cataluña ha despertado un virus que se expande rápidamente gracias a la torpeza de los gobernantes.Los Hunos llaman al exorcista para que expulse al Maligno del cuerpo social. Los Otros piden diálogo y recuerdan a Unamuno cuando dijo:“Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta…”

Las instituciones y sus remeros y remeras (salvo adorables excepciones, tanto de la izquierda como de la derecha)[2]están podridas. Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que Dios dejó de creer En Sí Mismo, y esa decepción caló hasta los huesos detodos los habitantes de este mundo incierto.

Hasta el mismo Papa Francisco, el líder de la secta más influyente del planeta, dijo el otro día que prefiere a un buen ateo que a un cristiano hipócrita. Muy bien dicho, Fran, ahí diste en la diana.

Respecto a los conflictos territoriales, admiro la flexibilidad del presidente chino Deng Xiaoping cuando negoció con la dama de hierro, la primera ministra británica Margaret Thatcher, la devolución de Hong Kong al gigante asiático. El Pequeño Timonel le echó astucia, genio e imaginación, cual Ulises de su época, y propuso la magistral fórmula, de “un país, dos sistemas”, dando un ejemplo a seguir de buen quehacer político.

El martes Felipe VI (en su mensaje institucional) dio comida a las fieras del 80% del territorio nacional, pero dejó con hambre, mucha hambre, a la mayoría del pueblo catalán. Eso no es bueno, pues se puede convertir en un boomerang. El referéndum que tenía ganado España hace un mes, ya pertenece al pasado, pues las tornas han cambiado ¡Y de qué manera! ¡Qué favor han hecho los necios a los sublevados!

Y vuelve a Cantar Quiquiriquí el Noble Galló Beneventano para hacer un llamamiento a la reconciliación (rearme) de la izquierda española que perdió una importantísima batalla, que la dejó debilitada y diezmada, tras la rendición de AlexisTsipras (Syriza), – con los aplausos de quien no quiero acordarme-, a la vampírica Europa de Bancaraña.

 

[1] El próximo lunes, 9 de octubre, se celebra el quincuagésimo aniversario del asesinato del Che Guevara.

[2] A veces, más importante que la ideología es la ética de los gobernantes.

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