Por Javier Cortines

La agencia de noticias china “Xinhua” informó de que el 1-0, fecha del referéndum catalán, se produjeron en toda Cataluña manifestaciones masivas contra la independencia y que el pueblo catalán expresó su deseo de seguir unido a España.

España y Catalunya en versión oriental

Según comprobó este escriba- ex corresponsal de EFE en Beijing (1997- 2003)Xinhua (La Nueva China) omitió, en línea con su política,las cargas policialesque causaron cerca de 900 heridos y contusionados y la declaración del presidente Carles Puigdemontanunciando que, en fechas próximas, se proclamará La República Catalana.

Los dirigentes chinos siempre han mostrado pánico a los movimientos secesionistas (por temor al contagio) y no quitan el ojo a todo lo que ocurre en la provincia occidental de Xinjiang (habitada por la etnia uigur) y en la región de El Tíbet, donde los musulmanes y los seguidores del Dalai Lama, respectivamente, luchan por fundar un Estado Independiente.

Aunque una minoría china se ha enterado de lo que ocurre en Cataluña (por las redes sociales, etc.) la mayoría de los 1.300 millones de habitantes del gigante asiático tiene otras preocupaciones “más serias” como la posibilidad de que estalle una guerra nuclear en Corea del Norte y la abismal desigualdad entre ricos y pobres debido, entre otras cosas, a la corrupción y a la explotación (ignorando los DDHH) a gran escala.

Además de Xinjiang (donde la mayoría de sus 23 millones de habitantes son musulmanes), China no quiere ni oír hablar de sus tres diablos, conocidos internacionalmente como las tres “Tes” (T.T.T.), a saber: Taiwán, Tíbet y Tiananmen (plaza donde tuvo lugar la matanza de estudiantes más triste de la historia reciente de China, en junio de 1989).

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para felicitar a Rajoy (tachado injustamente por “The New York Times” de “matón intransigente”) ya que, por fin, en Beijing, ha conseguido un gran aliado. Como todos sabemos, la prensa de las democracias avanzadas siempre manipula la verdad e ignora “los relatos de gobiernos honestos” como el de Mariano, que cuenta con el apoyo de Donald Trump, Putin y Dartañán.

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