Por Cynthia Duque Ordoñez.

¿Qué es necesario para ser un personaje de leyenda? ¿Luchar contra titanes? Tú venciste en innumerables ocasiones a los monstruos de tu época que asolaban el mundo como por ejemplo las tramas imperialistas orquestadas por la CIA. ¿Hace falta ser valiente? Nunca flaqueaste en tu propósito. ¿Renunciar a una larga vida por salvar a los inocentes? Tú, mi querido comandante, diste voz a los olvidados y les devolviste la sonrisa, les enseñaste a creer en que lo imposible era posible, a que no siempre ganaría el mal contra las causas justas de los hombres y mujeres pobres.

Hasta tu último suspiro, fuiste, Ernesto Guevara de la Serna, un hombre de leyenda que como todos los héroes murió trágicamente creyendo en tus ideales, traicionado, quien sabe si por un buen amigo tuyo.

Ernesto Guevara en sus años de juventud.

Dentro del guerrillero, habitaba un hombre de carne y huso, y eso en mi humilde opinión de una revolucionaria en construcción es lo que te hace tan especial, porque quien nada tiene, nada teme, pero tú tenias mucho que perder, como muchos otros antes de tú, venias de una familia acomodada, podrías haber llevado una vida tranquila y apacible, pero decidiste que tu vida seria marcara por la entrega a los olvidados. Fuiste seguido de otros grandes hombres y mujeres que dieron su vida, como tú, por instaurar la justicia en un mundo adoctrinado y vencido por el capital, como Thomas Sankara o Monika Ertl.

Me hubiera gustado conocerte, poder debatir con el gran orador que fuiste, el cual una vez fue un niño al que llamaban Teté, con un gran corazón que amaba la naturaleza y cabalga junto a su padre por su plantación de yerba mate en la provincia argentina de Misiones, que nadaba en el Río Paraná con sus hermanos, porque como decía antes tu historia de tesón y superación empieza en tu infancia y la Revolución Cubana es un eslabón más de tu trayectoria, el más conocido quizás de tu enorme gesta, pero no el único.

Un joven Ernesto Guevara de la Serna.

Mediante la lectura, la militancia y por último la guerrilla, te forjaste en la juventud como revolucionario. Leyendo tus diarios, los libros sobre ti escritos, por los que más te quisieron, empiezo a entender el hombre que fuiste, que superó sus miedos y dificultades físicas.

¿Cómo un joven asmático y débil que pasaba largas temporadas sin poder asistir a la escuela pudo convertirse en el  Che Guevara, el argentino que comandó la segunda columna de la guerrilla revolucionaria cubana a través de la selva y más tarde a través de África?

La mejor forma de comprender a este gran hombre para seguir su ejemplo es leer su espíritu revolucionario a través de los diálogos que tuvo con amigos y camaradas y leer las epístolas a sus familiares, que muestran al hombre que habitaba más allá del ídolo.

Son nuestras palabras y obras las que nos describen.

Jorge Ricardo Masetti fue el primer periodista argentino que ascendió a la Sierra Maestra  para lograr entrevistarse con Fidel Castro y el Che Guevara. En los meses de abril y mayo de 1958, Masetti vive una autentica odisea para conseguir hablar con los jóvenes rebeldes de los que todos, dentro y fuera de Cuba, hablaban, unos hombres llegados a Cuba en un barco desde México, el Granma, con menos de un centenar de hombres pero que a cuyo paso se sumaban campesinos hastiados de la represión de Batista y de sus patronos, los cuales trataban al campesinado como mano de obra esclava que dejaban morir de hambre en la indigencia.

Tras llegar a La Habana este joven periodista viaja hasta el sur escondiéndose de los soldados de Batista ayudado por las gentes del pueblo llano y así consigue llegar al campamento rebelde desde donde se emitía “Radio Rebelde”, emisora revolucionaria que narraba los hitos de la guerrilla más allá de Cuba.

Masetti buscaba conocer en ese viaje qué tipo de revolución se estaba desarrollando, a quién respondía y cómo era posible que se mantuviera aún estando formado por un puñado de hombres enfrentados al ejército gubernamental, armado y entrenado por una de las mayores potencias bélicas del momento, su vecina EE.UU.

Al llegar al campamento del comandante guerrillero argentino, Masetti se entera que Che Guevara había salido con un grupo de hombres a intentar emboscar al temible Sánchez Mosquera. Cuando Guevara regresa se encuentra con el periodista argentino que lo estaba esperando y le explicó los motivos de su visita. La entrevista discurre acomodados, como quienes saben que una discusión larga se avecina, con pipa y tabaco en mano.

Es esta entrevista, entre tantas otras, la que mejor define la revolución cubana en el pensamiento de Ernesto Guevara de la Serna:

” ¿Por qué estás aquí?

– Estoy aquí, sencillamente, porque considero que la única forma de liberar a América de dictadores es derribándolos. Ayudando a su caída de cualquier forma. Y cuanto más directa, mejor.

– ¿Y no temes que se pueda calificar tu intervención en los asuntos internos de una patria que no es la tuya, como una intromisión?.

– En primer lugar, yo considero mi patria no solamente Argentina, sino toda América. Tengo antecedentes tan gloriosos como el de Martí y es precisamente en su tierra en donde yo me atengo a su doctrina. Además, no puedo concebir que se llame intromisión al darme personalmente, al darme entero, al ofrecer mi sangre por una causa que considero justa y popular, al ayudar a un pueblo a liberarse de una tiranía, que sí admite la intromisión de una potencia extranjera que le ayuda con armas, con aviones, con dinero y con oficiales instructores. Ningún país hasta  ahora ha denunciado la intromisión norteamericana en los asuntos cubanos ni ningún diario acusa a los yanquis de ayudar a Batista a masacrar a su pueblo. Pero muchos se ocupan de mí. Yo soy el extranjero entrometido que ayuda a los rebeldes con su carne y su sangre. Los que proporcionan las armas para una guerra interna no son entrometidos. Yo, sí.”

Masetti quedó anonadado por el tipo de organización (reforma agraria) que se empezaba a dibujar en la serranía, en los territorios liberados por el Ejército Rebelde y el ganado requisado a los terratenientes y fuerzas batistianas fueron distribuidos entre el campesinado según las necesidades de cada familia. También construyeron fábricas de armas, escuelas, panaderías o zapaterías en pos de la recuperación de la población cubana, olvidada y marginada de los beneficios que la economía otorgaba a las élites nacionales y sobre todo extranjeras.

Quién diría a Masetti que años más tarde sería él, el intrépido combatiente internacionalista, que abandonando su carrera periodística para viajar hasta los confines del norte de África, para luchar por la liberación del pueblo argelino y después regresar a morir a su tierra, a la cordillera de los Andes, donde una vez derrotado su regimiento, desapareció en la espesura selvática, donde presumiblemente pereció.

En La Habana encontramos la casa de La Cabaña, donde vivió el Che Guevara, hoy convertida en museo.

 

Ojalá y existiera eso que los románticos llaman reencarnación, para que el mundo pudiera disfrutar una y otra vez de tu presencia, sobre todo ahora que vivimos tiempos difíciles y convulsos. Pero mientras que eso alguna día sucede seguiremos honrando tu memoria recordándote y esta servidora en especial leyendo tu diario en Bolivia, para comprender al joven que decidió dar su vida por una causa superior a su propia vida y felicidad: la libertad de los pueblos oprimidos por el imperialismo.

Hoy y siempre “hasta la victoria” Comandante.

 

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