El matrimonio infantil es una grave violación de los derechos de las niñas y se trata de la forma más común de abuso sexual y explotación en menores. Este acto conlleva situaciones muy negativas, además de las evidentes: la separación de la familia y los amigos, la falta de libertad para relacionarse con las personas de la misma edad y una reducción de las oportunidades de recibir una educación.

Al no disponer de poder de decisión sobre su salud sexual y reproductiva, las niñas se enfrentan a graves riesgos para su salud, como los embarazos prematuros o las infecciones de trasmisión sexual.

Muchas veces, las familias consienten el matrimonio infantil por necesidades económicas, pero existen otras razones. El matrimonio es considerado en muchas ocasiones como un medio de proteger a las niñas contra las agresiones sexuales, de evitar embarazos sin estar casadas o de alargar sus años de fecundidad.

Las soluciones.

  1. Legislación. Es necesario que los Gobiernos de cada país establezcan normas que marquen los 18 años con edad mínima para casarse. La ilegalidad lograría que muchas familias se echasen atrás en la decisión de un matrimonio entre un adulto y una niña.
  2. Educación. La educación la herramienta más eficaz para frenar el matrimonio infantil, especialmente en secundaria, donde existe mayor riesgo. Las niñas puedan seguir estudiando para mejorar su futuro.
  3. Concienciación. Sensibilizando a las propias familias y comunidades, se lograrían grandes avances en la materia. ONG como UNICEF organiza campañas de comunicación para cambiar las normas sociales que discriminan a millones de niñas en todo el mundo.

 

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