ACNUR, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ha confirmado un descenso en el número de refugiados y migrantes que han llegado a las costas del sur de Europa en la primera mitad de 2017. El flujo migratorio se debe a una disminución del 94 por ciento en el número de personas que cruzaron el mar Egeo entre Turquía y Grecia.

Más de 2.200 personas murieron o desaparecieron en el mar durante los primeros seis meses de 2017, mientras que al menos 40 perecieron en las rutas terrestres dentro o cerca de las fronteras europeas, según el informe. La probabilidad de morir en el mar es de una sobre 39, según el informe de ACNUR, que también pone en relieve las peligrosas travesías por el desierto. Los migrantes son víctimas en este viaje de todo tipo de abusos, entre ellos tortura y violencia sexual, así como secuestros a cambio de rescates.

Según la agencia, más del 40 por ciento de los solicitantes de asilo en Italia son personas necesitadas de protección internacional debido a la persecución, la violencia y los abusos. Unos 11.400 son menores no acompañados o que han sido separados de sus familias.

La ONU reclama medidas concretas para hacer frente al tráfico y la trata de seres humanos que contemplen más vías seguras y legales para llegar a Europa. El informe recoge la necesidad de crear más plazas de reasentamiento y programas de reunificación familiar más amplios.

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