Por Xan Pereira

Un informe publicado el martes pasado, presentado por Human Rights Watch y el Foro Uzbeko-alemán para los Derechos Humanos, documenta trabajo forzado sistemático y casos de trabajo infantil en una zona donde el Gobierno de Uzbekistán está implementando un proyecto de riego financiado por el Banco Mundial. Estos dos grupos denuncian que sus investigaciones apuntan a un continuo uso del trabajo forzado en el sector de algodón del país y que es altamente probable que otros proyectos financiados por el Banco Mundial también también estén afectados.

Human Rights Watch y el Foro Uzbeko-alemán para los Derechos Humanos aseguran haber documentado trabajo forzado y casos de trabajo infantil en ese proyecto

Desde el Banco Mundial se informa que confían en sus procesos de supervisión e indican que la Organización Internacional del Trabajo de la ONU, que fue contratada para llevar a cabo este tipo de vigilancia, concluyó recientemente que no se había encontrado ningún tipo de trabajo forzado o trabajo infantil en proyectos financiados por el Banco Mundial.

Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo defiende su trabajo de seguimiento de los proyectos y ha invitado a los activistas a compartir información con la organización y notificar cualquier caso que identifiquen.

El Banco Mundial niega las acusaciones y se apoya en sus operaciones de supervisión del trabajo forzado en el país, pero el informe critica también estas labores

El Banco Mundial ha invertido grandes sumas (450 millones de euros en proyectos agrícolas y de regadío en todo el país entre 2015-2016) con la condición de que el Gobierno cumpla las leyes nacionales e internacionales que prohíben el trabajo infantil y el trabajo forzado.

Uzbekistán ya ha recibido numerosas críticas por el uso de mano de obra agrícola obligatoria en su industria nacional de algodón. Se ha acusado al Gobierno de una movilización masiva de gente para trabajar como jornaleros sin remuneración.

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