Los Gobiernos bangladesí y birmano llegaron este jueves a un acuerdo sobre el retorno en un plazo de “dos meses” de refugiados de Birmania que huyeron recientemente a Bangladés, donde 600.000 rohinyás encontraron amparo desde finales de agosto.

El texto “estipula que el programa de retornos debe comenzar en dos meses”, indicó el Ministerio de Exteriores de Bangladés en un comunicado.

El comunicado, que no emplea el término “rohinyá”, rechazado por las autoridades birmanas, solo menciona a “personas desplazadas del Estado de Rakáin”, región del oeste de Birmania que es el epicentro de la ola de violencia.

No se precisaron los criterios de repatriación o el número de personas concernidas por este programa.

Desde finales de agosto, cientos de miles de musulmanes rohinyás huyen de una violencia considerada por la ONU como depuración étnica. Esta marea humana desbordó a Bangladés y causó una de las más graves crisis humanitarias desde los inicios de este siglo XXI en Asia.

Este éxodo se une a otros flujos masivos de rohinyás hacia Bangladés en las últimas décadas, especialmente en 1978 y entre 1991 y 1992. Los programas de retorno a Birmania ya han sido aplicados antes, pero la resurgencia de la violencia pone en duda su continuidad.

Este anuncio ocurre a unos días de la visita del papa Francisco a estos dos países. El pontífice argentino estará en Birmania del 26 al 30 de noviembre y luego en Bangladés del 30 de noviembre al 2 de diciembre.

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