Por Ana Fierro

Se ha cumplido diez años del asesinato de Carlos Palomino a manos del militar fascista Josué Estébanez, el cual solo ha sido condenado a 26 años de cárcel. Aunque desgraciadamente no es el único. Tenemos una  larga lista de agresiones y asesinatos similares. Por mencionar algunos: En 2004, Roger, anarquista, es asesinado por un grupo de neonazis en Barcelona, en las fiestas del barrio. En febrero de 2007, un congoleño queda tetrapléjico por culpa de una agresión racista y éste denuncia que sus agresores aún siguen libres. La fiscalía pide 375 años para los 8 jóvenes de Altsasu por una pelea de bar, cumpliendo condena actualmente, y 3 de ellos habiendo pasado por régimen FIES. Similar para Alfon, condenado a 4 años por luchar contra la represión fascista que le costó un montaje policial y su encarcelamiento.

Todos estos asesinatos, agresiones y presos políticos nos demuestran que el fascismo hoy está más vivo que nunca. No debemos olvidar que éste bebe y se alimenta de cualquier situación política para renacer de sus cenizas y, además, teniendo en cuenta que tiene su gran apoyo en el Estado burgués. Consecuencia de esto, tenemos que aguantar que los medios de comunicación ‘’imparciales y plurales’’ nos presenten una agresión de corte neonazi o fascista, como un ‘’encuentro entre individuos de ultraderecha’’ con ese miedo tan descarado a decir la realidad y a no morder la mano que les da de comer. Por si fuera poco, también tenemos que seguir soportando que haya un monumento franquista haciendo honor a sus crímenes y deshonrando a nuestros muertos, tan dignos y decentes. Tan cerca, pero tan diferentes. Y ante todo esto, vemos como nadie hace nada y los políticos callan. Me dan vergüenza determinados partidos que se presentan como ‘’la izquierda’’ pero silencian y agachan la cabeza ante hechos de éste tipo por proteger su hueco dentro del régimen. Pero bueno, ya sabemos que el dinero siempre lo arruina todo para el que no tiene ideales, ¿No? Al final nos acabamos dando cuenta de que los cánticos de las manifestaciones, la voz del pueblo, siempre lleva la razón: ‘’Lo llaman democracia y no lo es’’.

Por otro lado, están los que sujetan todo esto aunque de distinto modo. Los que se presentan como nacionalistas, defensores de la unidad de España, pero si pueden tributan en Suiza y los que ni tienen para tributar pero lo desean y eso les lleva a sentirse integrado. Éstos últimos son los que lo dan todo por la unidad de España en las manifestaciones, pero no son capaces de movilizarse por los recortes en sanidad o educación. Ojalá pudiera explicarles que están siendo utilizados por el Estado para seguir beneficiándose, y que el partido de fútbol del domingo no hará desaparecer todos sus problemas por más que ellos se evadan en eso. Sinceramente, prefiero formar parte de la minoría a tener a éste tipo de personas a mi lado.

Y que seamos el segundo país con más desaparecidos del mundo después de Camboya no es casualidad, es simplemente el resultado de que nos siga gobernando las antípodas del franquismo. Es no tener una ley consistente para proteger la memoria histórica, pero si ley mordaza. Sin más. Por desgracia, los decentes aún siguen en cunetas, y no en monumentos. La guerra fue suya, pero los muertos fueron nuestros. Y a los post modernos izquierdistas que defienden que es mejor no hablar de ella, que no queramos ganar una guerra 80 años después y que es mejor tratar los asuntos sin ‘’reabrir heridas’’ me gustaría decirle que no se puede reabrir algo que nunca se ha cerrado.

Como escribía Manuel Puig en El beso de la mujer araña: ‘’El gran placer es otro, el de saber que estoy al servicio de lo más noble… mis ideas’’ ‘’Y ese placer lo puedo sentir en cualquier parte, acá mismo en esta celda y hasta en la tortura. Y ésa es mi fuerza’’. Bien es cierto, que a veces se siente debilidad o sentimiento de derrota, pero en ese momento es cuando recuerdo a los caídos, a Carlos Palomino, a todos los ‘’sin nombre’’ y me da fuerza para continuar lo que ellos no pudieron, y entonces noto la falta que me hacen. Ojalá pudiera contarles lo orgullosa que me siento por compartir un ideal con ellos y cuando me llaman lo que soy pretendiendo insultarme. Nunca podría agradecérselo del todo. Pero sé que el mejor homenaje y agradecimiento es continuar su lucha.

Antes de escribir, al documentarme, entre montañas y montañas de propaganda criminalizando a los antifascistas, me he encontrado con lo siguiente: ‘’Cada día neonazis dicen que buscan su tumba (la de Carlos Palomino) para bailar sobre ella’’. No he visto esta afirmación en ningún debate televisivo ni se ha cuestionado a nadie en la Audiencia Nacional por ello, pero, ¿Qué hubiera pasado si alguien hubiese dicho algo similar acerca de la neonazi de Murcia? Da para reflexionar sobre nuestro supuesto ‘’democrático’’ Estado español.

En cuanto a los míos, recuerdo a Hilada Farfante citando a Marisa Peña: ‘’Mientras me quede voz, hablaré de mis muertos. Tan quietos. Tan callados. Tan molestos’’. Para Carlos Palomino y todos los demás; si es cierto el dicho de que nadie muere mientras no sea olvidado, compañeros, ustedes seréis eternos.

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