Angela Merkel se enfrenta a la mayor crisis de su carrera después del colapso de las negociaciones para formar un nuevo gobierno. El colapso llega menos de dos meses después de que las últimas elecciones parecieran asegurar que Merkel seguiría siendo el líder de Alemania en un cuarto mandato. Nada más lejos de la realidad.

La ruptura de las conversaciones reflejó la profunda brecha del bloque conservador de Merkel y los posibles socios de la coalición para comprometerse en puntos clave. La canciller indicó que tenía esperanzas de formar un gobierno de mayoría, pero que si se ve obligada a elegir preferiría pasar por nuevas elecciones en lugar de tratar de liderar un gobierno minoritario: “No quiero decir nunca, pero soy muy escéptica y creo que las nuevas elecciones serían la mejor manera de avanzar”, indicó.

La situación mostró la perspectiva de nuevas elecciones en Alemania, pero no hay garantía de que las elecciones mejoren la situación: las encuestas de opinión recientes predicen que una nueva votación traería pocos cambios en comparación con el resultado de septiembre.

Convocar unas nuevas elecciones no es un procedimiento común en Alemania. Pasó con los gobiernos inestables de los años 1920 y 1930 y durante el colapso de la República de Weimar. La Constitución alemana incluye varios obstáculos de procedimiento que aseguran un proceso prolongado y difícil.

Merkel ha sido la figura política dominante de la Unión Europea en la última década, y se le atribuye (erróneamente) haber guiado al bloque a raíz de la crisis financiera de 2008. La Unión Europea enfrenta una serie de problemas apremiantes (las negociaciones del Brexit con Gran Bretaña, aumento de la ultraderecha y Catalunya), la posibilidad de inestabilidad política en una Alemania, otrora confiable, acerca un terremoto a Europa.

Los problemas de Merkel dejan a Macron como el líder más fuerte de Europa, con una débil oposición interna en Francia y una economía fortalecida. Pero Macron sabe que su agenda para el bloque, que incluye una fuerza de defensa común, un euro fortalecido y un ministro de finanzas conjunto, no tiene ninguna posibilidad sin el respaldo alemán.

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