Ayer tenía lugar en el Teatre Micalet de Valencia un acto en defensa del referéndum del 1-O que se celebrará en Catalunya. Esta charla, organizada por la “Plataforma pel Dret a Decidir” y autorizada por la Delegación del Gobierno. La misma tarde, España 2000 promovió una manifestación en defensa de la unidad nacional y contra el referéndum, también autorizada, enfrente del edificio cultural. ¿El resultado? Insultos, vejaciones, cánticos franquistas y varias decenas de personas acorraladas en el teatro.

Todavía no era la hora de la convocatoria (las 19horas) y algunos miembros de España 2000 y la Asociación en memoria de Juan Ignacio ya se encontraban en la entrada del edificio, conversando con algunos agentes de la Policía Nacional y la seguridad privada del teatro. En la pancarta, un lema: Todo separatismo es un crimen que no perdonaremos. Y la tensión ya se dejaba notar. “¿Tú de qué te ríes? Ya saldrás, ya saldrás“, lanzó un ultra a un asistente del acto convocado dentro del edificio, separados por una fila de agentes. El interlocutor respondió: “Sí, vendrás con la División Azul. Eso os gustaría”.

La pancarta de la manifestación de extrema derecha. Fotografía propia.

La manifestación empezó. Que viva España”, “catalanistas, terroristas,español: defiende tu nación” o “Puigdemont: al paredón”, fueron algunos de los cánticos que el centenar de personas congregadas coreaba alzando banderas de España, de la Comunidad Valenciana y alguna que otra franquista. La edad promedio del grupo, todo hay que decirlo, rondaría los 40 o 50 años.

Y los periodistas allí congregados tuvimos que soportar insultos, burlas y vejaciones.

Guarros, manipuladores, perros. La periodista de una cadena nacional tuvo que soportar improperios machistas como “guapa, ven aquí“. Preguntas fuera de lugar, como si era española. Y algún periodista asomado a los ventanales de el teatro pudo ver cómo se le dirigían peinetas y amenazas constantes (“no nos mires, tírate”, “¡baja, baja!”). Incluso un sacerdote también emplazado en la primera planta del edificio fue tildado de abusa-niños y asaltacunas.

Fotografía propia.

A mitad de la manifestación, pasada la media hora, un grupo de antifascistas y defensores del referéndum trataron de acceder al emplazamiento de la manifestación a través de una calle perpendicular. La Policía Nacional formó una barrera. La tensión incrementó. Unos pedían que se les desalojase por no tener el permiso necesario para manifestarse. Desde el otro bando, cánticos, banderas antifascistas y esteladas. Algunos extremistas trataron de cruzar el cordón policial con la intención de agredirles, pero fueron incapaces. Muchos gritos y amenazas. Finalmente, los agentes decidieron desalojar al grupo antifascista, que no volvió a aparecer durante toda la convocatoria.

Finalmente, más de lo mismo. Manos al alza, caras al sol. Sobre las 20:30 horas, los ultras decidieron dar por finalizada la convocatoria, aunque algunos comentaron que querían esperar a aquellos que se encontraban dentro del teatro. El mando de la manifestación pidió que se disolviesen pacíficamente, pero algunos de sus integrantes acabaron con amenazas, insultos y lanzamiento de piedras a la entrada del teatro.

Los cabecillas de la manifestación. Fotografía propia.

La tensión parece que no amainará. Es más, se prevé que arrecie hasta el domingo. Ultras y defensores del referéndum tienen convocadas manifestaciones a lo largo de esta semana, las cuales tendrán especial énfasis el fin de semana.

No obstante, una imagen vale más que mil palabras. Aquí os dejo el directo que hice de la manifestación de casi una hora.

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