Beth David y Esteban Bravo, estudiantes del Ringling School of Art and Design de Florida, son los responsables de este corto con cifras deslumbrantes. El primer día que fue publicado completo alcanzó más de cuatro millones de visitas, ascendiendo a casi veinte millones de visitas en una semana.

La historia es sencilla: un niño corre el riesgo de ser sacado del armario por su propio corazón cuando salta de su pecho para perseguir al chico de sus sueños. Con esta explicación iniciaron una campaña de crowdfunding, en noviembre de 2016, para la financiación del proyecto. Alcanzaron su objetivo inicial de 3.000 dólares en sólo tres horas, para alcanzar finalmente la cifra de 14.000 dólares.

Pasaron por festivales internacionales como el LGBTQ Shrots Film Festival o el CineFest de Los Ángeles y el corto empezó a ganar gran proyección al captar la atención de figuras como el actor Ashton Kutcher. De todas formas, el vídeo se vuelve viral y empieza realmente su ascenso cuando fué compartido por Human Rights Campaign.

Los creadores indicaron que querían lanzar un mensaje de amor y autoaceptación a todos los niños y adolescentes que luchan por identificarse como LGTB.

Como no podría ser de otra forma, el uso de niños en un cortometraje sobre el descubrimiento del amor entre personas del mismo sexo ha levantado ampollas en los sectores religiosos más radicales. Su punto de vista es que este tipo de obras se difunde la homosexualidad entre las personas menores de edad.

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