Para el físico nuclear Francisco Castejón, portavoz de Ecologistas en Acción, Garoña debería estar ya “en proceso de desmantelamiento” porque “Garoña es muy peligrosa y no debería reabrirse”, lo que que además daña seriamente la imagen del Consejo de Seguridad Nuclear, que ha visto “como su reputación y su independencia quedaban hechas pedazos”.

Así, para Ecologistas en Acción, el CSN “se ha plegado a los designios del poder político y ha aceptado sus imposiciones con Garoña, que se ha convertido en una central clave en el debate sobre el futuro nuclear de España, a pesar de que el presidente de Iberdrola manifestó su deseo de no reabrirla”.

Entre otros motivos, desde la entidad señalan que, en primer lugar, “la central está en muy malas condiciones de seguridad, como muestran los propios informes elaborados por los técnicos del propio CSN, que imponen un gran número de reparaciones“.

Desde el colectivo apuntan a que, el funcionamiento de la central “supone un riesgo inaceptable al estar en la cabecera del río Ebro, por lo que un escape radioactivo sería catastrófico aguas abajo“. En caso de accidente, además , “la radioactividad no conoce fronteras y los vientos dominantes empujarían la contaminación hacia el norte“, pudiendo incluso a alcanzar zonas como el País Vasco, Cantabria e incluso Asturias.

Por otra parte “resulta materialmente imposible que los miembros del pleno hayan podido conocer y comprender en profundidad el contenido de los más de 160 informes que se han sometido a su consideración en una semana” en una autorización que “no debería ser condicionada”, pues “si la central no está en condicones, no se debe autorizar su puesta en marcha” pues se deben señalar las reparaciones necesarias “y proceder a una nueva inspección para, en su caso, informar favorablemente”.

Además, el informe favorable emitido por el CSN, aunque sea condicionado, “abre la posibilidad de que Nuclenor reclame en los tribunales en el caso de que el Ministerio no le otorgara el permiso de funcionamiento”.

Finalmente, para Ecologistas, “un informe favorable sienta dos precedentes graves“, pues por un lado “posibilita la obtención de permisos de explotación de 17 años, más de los 10 habituales” y, por otro, “otorga por primera vez un permiso de funcionamiento hasta los 60 años, lo que puede ser aprovechado por el resto del parque nuclear“.

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