Raimundo Cuesta[1],Fedicaria-Salamanca.

La prestigiosa y muy selecta editorial española, Hiperión, acaba de publicar la primera versión española de El Diario del Año del Buey Negro (1613), todo un clásico coreano, perteneciente a la llamada “literatura de Palacio”, que hasta la fecha de hoy no se había trasladado a ninguna lengua distinta a la del manuscrito original en coreano.En fin, estamos ante todo un acontecimiento literario de primera magnitud, ya que esta obra, -cuyo número limitado de copias circulaban en unaspocas manos-, ha permanecido ignoradapor el público corriente durante cuatro siglos (en coreano no vio la luz hasta mediados del siglo XX) y ahora su lectura queda al alcance de muchos orientalistas extranjeros y de todos los aficionados al conocimiento de un orbe cultural tan alejado del nuestro.

Está escrita por una cortesana anónima próxima a la reina en un momento de turbulencias surgidas a principios del siglo XVII, tras la invasión de Corea por Japón. Narra los entresijos de las luchas por el poder en la corte entre distintas facciones que se disputan la sucesión dinástica. Allí se cuentan el confinamiento que sufre la destituida reinaInmok, la conspiración para matar al legítimo príncipe heredero y las vejaciones que padecen las cortesanas que, como la propia narradora, acompañan a la reina en su encierro forzado.

Sin duda, la versión española de ElDiario del Año del Buey Negro constituye una fuente insoslayable para conocer este tipo de literatura y el mundo cultural dentro del que nace y se alimenta. Claro que el heteróclito manuscrito originario, escrito sin pausas, separaciones y fechas, solo ha sido posible convertirlo en texto español gracias a la ímproba labor experta de sus traductores.

Al respecto, quiero aquí rendir homenaje al quehacer del periodista y escritor español Javier Cortines, que ha dedicado muchas horas, con la ayuda de Kyungju Kim,su colega de traducción, a pelearse con el texto coreano para hacerlo legible al lector medio de hoy. Esperemos que pronto esta historia de enredos y conspiraciones áulicas se popularice. En Corea ya ha dado mucho que hablar e incluso se ha exhibido una telenovela de gran éxito basada en el argumento de este diario de una cortesana de la reina Inmok.

Javier Cortines, periodista de mil mundos, profesor universitario en Seúl, es de los pocos pensadores españoles que ha sabido combinar Oriente y Occidentesin estridencias y de manera sumamente sugestiva. A él se debió la traducción de otro clásico coreano, también del siglo XVII, la novela El sueño de las nueve nubes(Hiperión,2006). Y también de su pluma han brotado otros testimonios literarios de inspiración oriental y de gran agudeza literaria, como lo fue Bajo la piel del dragón(Morandi, 2005).

Pero su condición de novelista de primera fila se encarna sobre todo en la trilogía sobre El robot que amaba a Platón. Una espléndidaobra, a un tiempo terrible e hilarante, en la que su imaginación se desborda dionisíacamente en una prosa que acaricia los sucesos que se desenvuelven en dos espacios de su preferencia: Grecia y Egipto. Alfa y omega de la cultura europea. Tenemos, pues, que añadir a sus muchos méritos el hacer llegar El Diario del año del Buey Negro al alcance de todos nosotros, los poseedores afortunados de ese tesoro que encierra la lengua de Cervantes.

[1] Raimundo Cuesta es doctor con premio extraordinario en Historia; Premio Nacional a la Innovación Educativa y cofundador de las plataformas de pensamiento crítico Cronos y Fedicaria, que han tenido una marcada influencia durante los últimos treinta años en España y América Latina.

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