4.500 personas convocadas por el movimiento Ende Gelände (Hasta Aquí), que lleva más de dos años denunciando a la empresa RWE, se coordinaron para cerrar, aunque sea por unas horas, la mayor mina de carbón de Europa, antes de la celebración del congreso climático de Bonn.
La COP23 de Bonn se va a centrar en la toma de medidas concretas para implementar el Acuerdo de París, es decir, la reducción de los gases de efecto invernadero para evitar que la temperatura global aumente más de 2 grados centígrados de media a finales de siglo.
Dato: La economía alemana depende totalmente del carbón. Según datos oficiales, el 40,3% del toda la energía eléctrica producida en 2016 vino de este combustible fósil; y hasta el 23,1%, del lignito.
Los Estados no han sabido reaccionar ante un agravamiento de los efectos del cambio climático después de un año de cifras récord en temperaturas y en concentración de CO2 en la atmósfera. Según Ecologistas en Acción, “los órganos del Acuerdo de París llegan a esta cumbre con los deberes sin hacer, prolongando así más de una década de inacción”. Estados Unidos es ya el único país que rechaza los postulados del Acuerdo de Paría y Donald Trump se ha convertido en uno de los adalides de las teorías negacionistas del cambio climático.

Ecologistas en Acción, Greenpeace, WWF y Amigos de la Tierra lanzaron esta semana la iniciativa “Europa: un futuro sin carbón” para exigir a la UE una fecha para el abandono del carbón, cuyas emisiones causaron 19.500 muertes prematuras y 10.000 casos de bronquitis crónica en adultos en 2015.

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