La derecha política se está conviertiendo en algo problemático para la convivencia social. La propia derecha no ayuda, no arregla, no piensa en los problemas del pueblo, de la mayoría de gente. No es algo exclusivo de un territorio, aunque en algunos se manifieste de forma más evidente este hecho. Es algo global y que se puede constatar con varios hechos. 

La derecha, por muy floja que sea, por mucho rostro humano y cara social que tenga, o diga tener, siempre tiene un modus operandi que se puede aplicar a todas ellas. Primero provoca, suelta una arenga que, desde su punto de vista favorecedor de las élites, es lógica y coherente, pero que para una persona que sufre discriminación (la que sea: racial, social, por motivos económicos, por su aspecto físico, por su orientación sexual, etc.) puede resultar dañina, atacante, lasciva y hasta peligrosa para su bienestar e integridad como persona.

Luego, desgraciadamente, lo normal es que no haya respuesta por parte de la sociedad, incluso hay quien ríe la gracia a alguno de estos partidos de derecha, lo cual es infame. Pero en determinadas ocasiones, si hay respuesta por parte de gentes de izquierda o apolitica, activistas, tuiteros, militantes o simpatizantes de otros partidos, sufridores de la provocación anteriormente citada, o simplemente ciudadanos indignados con tal provocación que salen a la calle, se mueven, reivindican a través de una respuesta contestativa que les hace la gente que piensa de forma no igual a la derecha. Esta respuesta suele tener más o menos repercusión, pero para que la Derecha reaccione a ello, debe ser suficientemente fuerte esa respuesta como para que se sientan aludidos.

Una forma de respuesta a las provocaciones de la Derecha, ante el cierre y privatización de hospitales públicos, por ejemplo, fue crear la Marea Blanca. Durante un tiempo fueron también atacados por la derecha ante esta respuesta. FUENTE: https://mavazquez.wordpress.com/tag/marea-blanca/

Después de ello, si se sienten aludidos ante la respuesta contestativa de la ciudadanía en general (aunque suelen sentirse más aludidos si la respuesta contestativa viene, en mayor medida, de la izquierda política más allá de la socialdemocracia), aún se escandalizan más y van pidiendo libertad, sobre todo eso, Libertad, y concretamente, se escudan de forma manipuladora bajo el artículo 16 de la Constitución, el mismo que garantiza la libertad de expresión, pero también la de culto (que todos puedan creer en algo o a no creer en nada, ojo) y la Ideológica (la que permite que pueda expresarme en este artículo por escrito, o en la calle habladamente). ¿Por qué de forma manipuladora? Porque en muchas ocasiones, cuando la derecha provoca, lo hace con mensajes que son contrarios al resto de normas del Ordenamiento Jurídico e incluso de la propia moral cristiana que tanto defienden algunos sectores de la derecha europea y/u occidental.

Ciertos tertulianos, se dedican a difundir los abruptos de la Derecha más retrógrada, y si les dices la verdad a la cara, piden libertad y venden lo que les has dicho como ataque. Modus operandi de la Derecha. FUENTE.Twitter @alcaudonReal1

Y después de la respuesta contestativa a sus excesos ideológicos, se escudan malévolamente pidiendo Libertad para dejar contar sus mentiras a la población, libertad que sí, han tenido, y la siguen teniendo, pero para posteriormente vender como un ataque inmoral la respuesta contestativa del resto de población hacia sus palabros, mensajes, abruptos. Y maximizan la importancia del atacante, hasta convertirlo, temporalmente, en su demonio al que criticarle hasta cómo se viste.

Sin embargo, la derecha no está unicamente en los partidos políticos. También está presente en otros estamentos y de otras formas. En España, hay un nutrido grupo de jueces que se podría considerar como ultra conservadores, así como varias asociaciones, ligadas a un uso exacerbado del catolicismo o al enaltecimiento de ideas o dictaduras pasadas. Esto no es aplicable unicamente a España, también se puede extrapolar a muchos países occidentales.

Esta semana hemos visto varios ejemplos fuera de la política, como son los ataques de la asociación ultracatólica Hazte Oír haciendo pasear su autobús naranja con mensaje homofóbico y transfóbico por toda España. Allá por donde va, causa rechazo entre la gente, que contesta airadamente o incluso les combate con pedradas e insultos, mientras se esconden bajo la premisa de la libertad de expresión. También con la provocación que supone la sentencia condenatoria a Cassandra Vera, que ha recibido una respuesta por parte de la sociedad bastante contraria a la provocación que supone condenar a alguien por unos tweets que hizo durante su vida, desde los 15 hasta los 20 años. Muchos derechistas han cuestionado a la propia Cassandra en todos sus aspectos, no solo por los tweets de las bromas de Carrero Blanco. Pero este modus operandi sucede en la política a diario (por ejemplo, en forma de recortes sociales, y una posterior estigmatización de quien pide lo contrario, que es mantener lo público y restituir a lo publico todo lo privatizado), sobretodo cuando la derecha gobierna, y no solo en España. Las provocaciones de Donald Trump, presidente de EEUU, a los inmigrantes islámicos y la posterior estigmatización de toda la prensa que está en su contra bajo el titulo de ‘Fake News’ y de los manifestantes en su contra es otro ejemplo de que este es el modus operandi de la derecha en general, sin importar su graduación respecto a lo social.

 

 

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