Alejandra Soler se manifestó contra la ley Educativa de Primo de Rivera. Celebró la II República con alegría y júbilo. Vivió la guerra Civil y luchó contra Franco. Y en 2012 luchó contra la Ley Wert (la LOMCE) desde el 15M y participó en ‘la Primavera Valenciana’ de 2012. Murió la semana pasada, el miércoles pasado, 1 de marzo, a los 103 años. El legado que nos deja es toda una vida dedicada a la defensa de la Educación para todo el mundo. Fue la tercera mujer valenciana en sacarse una carrera, Filosofía y Letras, antes de la II República, lo que le granjeó en sus últimos años una buena relación con el mundo intelectual y académico. En 2013 conmemoró e hizo una charla sobre la victoria soviética en la Batalla de Stalingrado, que vivió de cerca en su exilio en la URSS.

Alejandra soler ha muerto a los 103 años tras una larga vida dedicada al activismo.

Alejandra Soler siempre ha sido una persona muy preocupada por las diferentes problemáticas sociales. Por un lado, los recortes en educación y sanidad. Por otro, el regreso del fanatismo. Unas problemáticas sociales que han llevado a esta inquebrantable activista a levantar de nuevo la voz cuando se celebró el primer aniversario de la denominada primavera valenciana. “Las bestialidades que hizo la policía el año pasado me sublevaron mucho”, dijo en 2013. Ello la motivó a participar cada jueves en las reuniones que hacía el 15-M en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia. (Plaza del 15 de Mayo para los activistas)

“Mi lucha es para que el saber sea asequible para todas las clases sociales. El saber no puede ser monopolizado por una clase social”. Esto lo dijo ya en 2014. Desde joven ya luchó contra las tropelías que hacían los distintos gobiernos conservadores de turno, empezando por la Dictadura de Primo de Rivera. Luchó contra la ‘Ley Callejo’ de 1927 y ello la llevó a afiliarse a la FUE (Federación Universitaria Escolar, hay una calle dedicada en Valencia a este sindicato) “Me afilié porque era una joven batalladora. No podía consentir esa ley educativa. Querían hacer de la educación pública una enseñanza dogmática muy influenciada por la Iglesia Católica”, dijo en su momento.

Según ella misma, nada ha cambiado: “La ley ‘Wert’ (LOMCE) es una concesión a la educación fuera del Estado y a favor de las élites. Quieren que la gente piense menos y tenga los oídos menos abiertos. Ese era el objeto último de la ‘ley Callejo’ y ese es el objetivo de la ‘ley Wert’. Están hipotecando el cerebro español”, denunciaba la mujer en 2014.

En 1934 se afilió al PCE, el Partido Comunista Español, y a los dos años estalló la Guerra Civil Española. “Durante la guerra estuvimos defendiendo a la República. Y esto es muy importante. Defendimos la República y no una transformación en un régimen que estuviera más a la izquierda (en referencia a un posible Estado comunista traído por el PCE). Nos jugamos la vida por la República y no había ningún peligro de llegar a esa situación. Eso lo utilizó Franco para justificar su golpe de Estado”

Alejandra Soler recibió en 2016 la medalla de Alta Distinción de la Generalitat y fue nombrada hija predilecta de Valencia.

Al perder la guerra tuvo que exiliarse, y acabó en Leningrado, tras pasar por un campo de concentración francés, donde llegó a ser maestra de ‘los niños de Rusia’. Sin embargo estalló la II Guerra Mundial y con ello, la invasión nazi a la URSS, que hizo que se desplazara hacia el sur ruso, viviendo de cerca la batalla de Stalingrado y el frío ártico ruso. Permaneció viviendo allí en Rusia, aunque se desilusionó del Estalinismo Soviético. Sostuvo que, aunque las ideas de Marx y Engels son muy buenas y que fueron unos genios, hay que evolucionar y que las teorías del siglo XIX no pueden funcionar exactamente igual en el siglo XXI. ”El mundo marcha hacia adelante y cada vez está más globalizado. Ahora, el ‘fantasma del comunismo’ que recorría Europa lo tiene que hacer a escala mundial”, sentenció.

Su marido fue Arnaldo Azzati, hijo del conocido periodista Felix Azzatti, con calle en Valencia, que fue director de el diario ‘El Pueblo’ tras la marcha al exilio de Vicente Blasco Ibáñez, su fundador. ‘Estuvimos 50 años juntos’, y aunque ambos se exiliaron tras la guerra, cada uno lo hizo por un camino distinto al otro, hasta reencontrarse unos años después en Leningrado, gracias al médico de Alejandra. Él acabó siendo locutor de Radio Moscú.

En una entrevista realizada al diario Público en 2014, Soler señalaba que sentía mucha rabia porque sabía que moriría pronto y mantenía intacta la “magnífica curiosidad de saber lo que va a pasar”. “Estamos en un momento histórico. Se está viviendo el final de una época histórica y va a acontecer un cambio en la vida de la gente. Las élites están intentando mantener el statu quo, pero ya no se puede seguir así. No hay salida económica, ni política, ni intelectual, ni científica”, aseguraba Alejandra, que decía entonces: “El mundo no cambiará mañana, pero cambiará”.

En 2016 recibió el honor de ser nombrada ‘hija predilecta de la Ciudad’, por el alcalde Joan Ribó y la medalla de la Alta Distinción de la Generalitat Valenciana por parte del president de la Generalitat Ximo Puig. 

Descanse en paz, compañera.

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