Las tasas de desempleo juvenil en España es actualmente del 36%, según datos de la EPA, por lo que necesitamos fórmulas eficaces para aumentar la incorporación al empleo de los menores de 25 años. Resulta fundamental fomentar el contrato de relevo y la jubilación parcial, anticipándola cuatro años a la edad ordinaria de cada trabajador y mejorando de forma notable las condiciones de aplicación vigentes desde 2013, utilizando para ello la financiación del fondo social europeo, con la finalidad de que se incremente la sustitución natural y la transmisión de conocimiento entre la generación que accede a la jubilación y su relevo. Así se ampliarían simultáneamente las oportunidades de empleo de los jóvenes menos formados y de jubilación anticipada y progresiva de los mayores.

El contrato de relevo supondría para los jóvenes contratación estable, de calidad y con derechos, produciendo una sustitución eficaz y eficiente en el mercado de trabajo, de la que saldrían beneficiadas todas las partes, tanto los jóvenes como las empresas.

Se realizaría, además, una apuesta en firme por el empleo de calidad, en detrimento de la precariedad y temporalidad que existe hoy en nuestro mercado laboral, a través de contratos indefinidos y con derechos. Es necesario apostar por la empleabilidad de más de la mitad de los jóvenes en paro (600.000 menores de 30 años) que solo disponen de estudios básicos y cuya incorporación al mercado laboral está sometida a grandes dificultades y a un altísimo riesgo de que se produzca en las condiciones más precarias. No podemos abandonar a los trabajadores jóvenes, independientemente de su formación.

El contrato de relevo, a diferencia de otras fórmulas de contratación de jóvenes, posibilita, por lo tanto, que los jóvenes no entren en el mercado laboral por la puerta de la temporalidad y la precariedad; y ofrece la igualdad de condiciones en el empleo y el salario del joven respecto al resto de trabajadores de la empresa y la posibilidad de desarrollarse en la misma.

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