Por André Abeledo

Los partidos del régimen dicen que con la aplicación del 155 van a defender la legalidad, la sacrosanta unidad de España y la estabilidad económica de una supuesta recuperación.

Una supuesta recuperación económica de la que los trabajadores si tenemos noticias es tan solo desde los datos macroeconómicos.

Una recuperación que no llega a la clase obrera pero parece que sí a la clase dominante.

En esta cruzada contra el infiel separatista se han unido los partidos del sistema, PP, PSOE y CIUDADANOS. Van a aplicar el artículo 155 aunque sea a costa de cargarse la convivencia, los derechos fundamentales y las libertades. Todo en nombre del Rey y España.

Y al pueblo, como siempre, le piden que cierren filas para defender interese ajenos, los intereses de las oligarquías.

La aplicación del artículo 155 es la partida de defunción de la democracia española, una democracia que hasta ahora muchos daban por desaparecida.

La sola existencia del artículo 155 en la Constitución, es una muestra de hasta qué punto la transición fue una mentira y la Constitución del 78 la herramienta para que nada cambie.

El artículo 155 es la copia del artículo 39 de la Ley Orgánica de Francisco Franco, un artículo de la dictadura aplicado en “democracia”.

Pero para hablar de Cataluña también prostituyen  el lenguaje.

Como cuando nos dice Rajoy que han “cesado” al Gobierno Catalán para restablecer la legalidad. Vamos a ver, ¿cómo vais a “cesar” a un Gobierno legítimo elegido por el pueblo?.

Los representantes de la voluntad popular no son subalternos, ni empleados, son cargos electos, son los representantes del pueblo catalán.

El supuesto “cese”, es un golpe de Estado “legal” que roba la soberanía del pueblo catalán.

Ahora tenemos la oportunidad de contestar a alguno de los grandes enigmas de nuestra democracia. ¿Para qué sirve el Senado?, ¿pensabas que para nada?, pues el senado es una pieza en el engranaje que sirve para mantener seguro al régimen.

Dice el señor Barreiro, senador del PP, que el gobierno va a defender al pueblo catalán de sí mismo aplicando el 155.

Y que van a defender la libertad de expresión en Cataluña interviniendo TV3, eso que insistía  el PP que pasaba en Venezuela, lo hacen ellos en Cataluña a las bravas.

Es además realmente surrealista, ver al Partido Popular, al partido de la Ley Mordaza, hablando de libertad y de democracia. Son muy poco creíbles.

Dice el Gobierno que va a intervenir TV3 para garantizar su neutralidad. Claro para conseguir que sean tan neutrales como en TVE, o en TVG, o en cualquier otra cadena. De chiste.

Siempre he defendido que un Estado no puede ser una cárcel de pueblos, la convivencia se logra mediante el respeto y la negociación, no mediante la represión y de la aplicación de un artículo 155 que se incluye en una Constitución del 78, redactada bajo las amenazas del fascismo.

Una Constitución que nació para pasar página sin que nada cambie y para que nadie pague por los crímenes del franquismo.

 

Yo tengo 43 años y no vote la Constitución del 78, los nacidos después de 1960 no la hemos votado. Pero muchos de los que votaron la Constitución, no votaron un texto, que tal vez hasta desconocían, votaban salir del franquismo, votaban democracia.

De cualquier modo, es justo recordar que tanto aquella transición, como la Constitución, fueron fruto de un contexto y un momento histórico determinado. Y que aquellas concesiones se hicieron bajo la amenaza de un nuevo golpe militar.

Entiendo que con el tiempo que ha pasado, debería haber llegado el momento de poner sobre la mesa la necesidad de una nueva Constituyente.

Ahora en “democracia” y sin amenazas, o así debería ser, tendríamos que ser capaces de poner sobre la mesa aquello que en 1978 se dejó aparcado.

Cosas tan importantes como el modelo de estado, el derecho de autodeterminación de los pueblos, o la monarquía heredada del franquismo tendrían ahora que ser discutidas sosegadamente en este nuevo contexto.

Pero la triste realidad es que vivimos una peligrosa involución de la mano actual Gobierno y sus socios.

En relación a la aplicación del artículo 155 en Cataluña podemos hoy aplicar perfectamente la frase que Unamuno dedico a los franquistas. “Venceréis, pero no convenceréis”.

El Gobierno de Rajoy es lo más parecido a una máquina del tiempo que solo sirve para regresar al pasado, a lo tonto y golpe a golpe caminamos con paso firme hacia 1939.

En Cataluña el facherio repite todos los tópicos de la España más rancia y casposa, desde el “la mate porque era mía” hasta “la maltrato porque la quiero demasiado para dejarla marchar”.

Aquellos que nos decimos de izquierdas no podemos dar la espalda al deseo de buena parte del pueblo catalán a decidir su destino. Y menos escudándonos en la disculpa de que el proceso lo dirige la burguesía. Pues que a estas alturas el proceso ya no tiene más dueño que el pueblo catalán.

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