Por Javier Cortines
El presidente del Partido Socialista Belga, Elio di Rupo, declaró hoy, domingo, que “es chocante la detención de Puigdemont y de cuatro miembros de su gobierno”, -que se entregaron esta mañana a las 09:17 horas a la fiscalía belga-, y agregó que “Mariano Rajoy se está comportando como un franquista autoritario”.

Elio di Rupo, que fue primer ministro belga (2011-2014), manifestó asimismo su disconformidad con las decisiones de la justicia española y se mostró contrario a la extradición a España de los cinco políticos catalanes, según informó la Agencia Belga.

Simultáneamente, Marta Pascal, coordinadora del PDeCAT, informó de que Carles Puigdemont (independientemente de los hechos) será el candidato de su formación en las elecciones catalanas del 21 de diciembre. “Seguiremos intentando hacer una lista del independentismo”, agregó.

Puigdemont y los cuatro ex consellers que le acompañan (Antoni Comín, Clara Ponsati, Lluís Puig y Merixell Serret) se entregaron voluntariamente a la fiscalía belga y prestarán declaración, uno a uno, durante las próximas horas ante el juez que instruye el caso.

Éste deberá decidir, en un plazo máximo de 24 horas, si acepta o rechaza la orden de extradición emitida por la jueza española Carmen Lamela, si les concede la libertad provisional (con medidas cautelares) o si dicta la prisión preventiva contra “los cinco prófugos”.

En el supuesto de que el juez belga rechace la petición de extradición se abriría un conflicto diplomático entre Madrid y Bruselas que podría prolongarse más allá del 21-D.

A más tardar, conoceremos la decisión del juez belga mañana, lunes, a las 09:17 horas, aunque es muy posible que el magistrado no espere hasta el último minuto para dar a conocer su veredicto.

Si se dicta una sentencia desfavorable para Puigdemont y los miembros de su govern, su abogado Paul Bekaert agotará todas las vías legales para alargar el proceso y encontrar una posible salida para sus clientes, por lo que el contencioso no estaría resuelto hasta dentro de dos o tres meses.

Barcelona en Comú ha manifestado su firme condena a la detención (pactada) de Puigdemont y los cuatro ex consellers y ha exigido la liberación inmediata de todos los detenidos del govern, tanto en España como en Bélgica. En el ayuntamiento de la ciudad estos días cuelga una pancarta que pide “la liberación de los presos políticos”.

Mientras tanto, el gobierno español y la prensa del establishment siguen repitiendo el relato oficial, grabado por innúmeros loros en un disco rayado, y hacen oídos sordos a las denuncias de celebración de juicios relámpagos en situación de indefensión, como los que se siguieron contra el vicepresidente Oriol Junqueras y otros siete ex consellers el pasado jueves.

Las palabras diálogo y solución política no están en el diccionario de Mariano Rajoy, calificado hoy de “franquista autoritario”. Anteriormente, el líder del PP fue definido como “matón intransigente” por el diario The New York Times.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Nobel Gallo Beneventano para poner en marcha una campaña de recolección de vitaminas para ver si acabamos, de una vez por todas, con la raquítica democracia que heredamos del régimen del Valle de los Caídos.

 

 

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