Gotemburgo ha sido escenario de debate y reflexión. Los ministros de Empleo y Asuntos Sociales de la Unión Europea dieron luz verde, hace un par de semanas, al Pilar Europeo de los Derechos Sociales, una declaración de compromiso político en materia social y laboral que se debatía esta misma semana en la Cumbre Social Tripartita y que finalmente fue ayer promulgado. En ella, los principales líderes sindicales de Europa hemos expuesto nuestros puntos de vista a cerca de la recuperación de derechos. En esta ocasión, además, el tema protagonista es una de las principales preocupaciones en nuestro país: los jóvenes.

Durante dos días hemos debatido a cerca del colectivo y de su futuro laboral más inmediato. Hemos podido comprobar que, generalmente, compartimos tres problemáticas: la inserción, el desempleo y la precarización. Es una evidencia que el empleo juvenil en España pasa por momentos difíciles. Nos encontramos con una tasa de desempleo del 36% en los jóvenes menores de 25 años, la temporalidad sigue haciendo estragos protagonizando la mayor parte de los contratos y 1 de cada 4 jóvenes tarda más de dos años en encontrar el primer empleo. ¿Podemos así construir su futuro?

Es por ello que en esta cumbre hemos querido construir un pilar europeo de derechos sociales que contemple, entre otras cosas, la formación y el aprendizaje inclusivos y de calidad. Únicamente de esta manera podremos dotar de conocimientos suficientes a nuestros jóvenes para que puedan trabajar con todas las condiciones. Además, hemos visto necesario el hecho que los jóvenes reciban formación, prácticas u ofertas de empleo durante los 4 meses siguientes a estar desempleados. Debemos evitar que el desempleo se instale en la cotidianidad de los jóvenes ya que son en los que tenemos que cimentar nuestro futuro.

Es evidente que para conseguir nuestro propósito debemos mejorar la empleabilidad. Nuestra sociedad sufre cambios constantes y el mercado laboral no se queda atrás. Llevamos mucho tiempo incidiendo en ciertos aspectos que creemos deben tenerse en cuenta. Empezando por la imprescindible adaptación de la oferta formativa y educativa a la demanda de un mercado laboral en cambio constante, o la mejora y la intensificación de la Formación Profesional Dual, probablemente la salida más efectiva para miles de jóvenes de nuestro país. Además de ello, es necesario desarrollar y recuperar los contratos relevo que pueden dotar a las empresas de un cambio generacional sin perder experiencia. Debemos conseguir un proceso de sustitución de los trabajadores en edad avanzada por los más jóvenes, garantizando una transición no traumática.

Continuamente los cambios van más rápidos que nosotros y es importante saber hacerles frente. El desarrollo tecnológico está erosionando y precarizando muchos derechos laborales y se están malinterpretando conceptos como el emprendimiento y la colaboración. Las plataformas digitales y las empresas multiservicio han irrumpido con una fuerza devastadora y es el momento de regular todas estas nuevas relaciones laborales. UGT hace tiempo que viene advirtiendo del necesario control de la digitalización y la robótica en el ámbito laboral. Un cambio que debe llevarnos a la redistribución de la riqueza e, incluso, al replanteamiento del reparto del tiempo de trabajo (reducción de la jornada laboral) sin renunciar al salario.

Desde la Unión General de Trabajadores celebramos esta proclamación pero con un objetivo evidente, que este Pilar no quede en un mero documento de “buenas intenciones”. Debemos conseguir que los principios sean implementados con una dotación presupuestaria y legislativa a la altura. Es necesario que en un breve plazo de tiempo se traduzca en medidas que nos acerquen al modelo social europeo que tanto está costando de construir. Los Estados Miembros deben comprometerse en acometer las inversiones necesarias e impulsar la legislación europea para fijar unas reglas comunes en materia social y laboral.

Son aspectos que hemos reiterado a nuestro Gobierno en los últimos años y que también lo hemos hecho a nivel europeo. Dentro de nuestra dinámica de ofrecer soluciones y propuestas, en Gotemburgo hemos querido explicar que es necesario establecer a escala europea la definición de trabajo de calidad, incidiendo en la existencia tanto de una normativa que lo regule como de una autoridad laboral. En ningún caso podemos tolerar los abusos y los fraudes y esta normativa debe hacer hincapié.

Y hablando del Gobierno, hay que denunciar que, en estos momentos, no está negociando y mantiene las mesas de diálogo prácticamente paralizadas. De hecho, el martes (vísperas de la Cumbre, lo que en sí es también absolutamente criticable), nos reunió únicamente para informarnos de la situación sobre el Pilar Social, la Directiva sobre Trabajadores Desplazados y las propuestas que nos iba a trasladar, sin producirse una verdadera negociación. Esperamos, no obstante, que de verdad sirva para reabrir un proceso de diálogo que ya habíamos acordado impulsar en septiembre.

Tenemos claro cuál debe ser el cambio para garantizar un futuro, no sólo a nuestros jóvenes, si no a todas las personas que en la actualidad se encuentran desempleadas. Ahora debemos desarrollar ese Pilar Social que hemos logrado que se promulgue. Los ciudadanos y ciudadanas lo necesitan. Porque también hay que rescatar a las personas

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