18.027 millones de euros, un 6,7% menos que en 2016. Esa es la cuantía ejecutada para prestaciones por desempleo en una situación en la que más de 3,7 millones de personas están en paro, la tasa de cobertura no logra subir del 59% y 5 de cada 10 desempleados lleva buscando empleo más de un año.

El Gobierno sigue recortando el gasto en esta materia. Un descenso que se acumula a los de años anteriores y deriva en una pérdida de recursos para políticas de empleo del 38% entre 2010 y 2017. En 2010, con 4 millones de desempleados, una tasa de cobertura del 78,4% y una ratio de paro de larga duración inferior al 43%, el presupuesto total alcanzó 38,7 millones de euros. Ahora, en 2017, con 3,4 millones de personas registradas como paradas, una cobertura media en el año del 56% y una tasa de desempleo de larga duración del 51%, el presupuesto es sólo de 23,9 millones.

El descenso en la inversión es total

Para cada desempleado registrado en los Servicios Públicos de Empleo se van a destinar alrededor de 7.000 euros, 2.535 euros menos que en 2010, con 9.535 euros. La caída en 2017, frente a 2016, se debe a un menor presupuesto en prestaciones por desempleo, que se reducen en 1,3 millones de euros (un -6,7%). También descienden las partidas de prestaciones contributivas (-4,9%), subsidios (-14,2%), Renta Activa de Inserción (-23,9%) y Programa de Activación para el Empleo (-20%).

Uno de los puntos que más llaman la atención es la caída del presupuesto de la ayuda del Programa de Activación para el Empleo (PAE), de 350 a 280 millones.

Los últimos datos señalan que el 50,7% de las personas en paro lleva más de un año buscando empleo (muy por encima del 42,6% del año 2010), siendo muy elevado el número de personas que llevan buscando empleo más de dos años (el 36,5% de los desempleados). El aumento de estas cifras es muy preocupante, ya que el endurecimiento de el acceso a las prestaciones por desempleo sitúan una rebaja de la tasa de cobertura del 78,4% en 2010 al 56% en 2017.

¿A dónde se desvía el dinero?

A cambio del descenso de la partida en prestaciones por desempleo se incrementa el gasto en políticas activas: con un presupuesto que crece un 6,4%, hasta 5.575 millones de euros. Parece un buen dato, pero está lejos del existente en el año 2010, 7.742 millones de euros.

En problema de esta inversión en políticas activas es que queda absorbido por el aumento de determinadas partidas, que tienen como destino las bonificaciones para todo tipo de contratación. La partida de bonificaciones a las empresas por la contratación de empleados crece un 11,67%, pasando de 1.635 millones a 1.825..

El presupuesto destinado a las partidas de políticas activas de empleo se dota de 5.575 millones, un 6,36% más que en 2016, pero el ascenso no se destina a mejorar los servicios públicos de empleo. El aumento se concentra en el pago de las bonificaciones en las cotizaciones a la seguridad social por contratación, que crece un 11,6%, hasta 1.825 millones, lo que supone un tercio del conjunto de políticas activas.

La apuesta del Gobierno por este tipo de medidas es clara, como claro es también que el dinero se destina a las empresas, en lugar de a los empleados y a los más necesitados, los desempleados. Es necesario un plan de empleo para los ciudadanos con mayores dificultades de inserción, como mayores de 50 años y jóvenes, así como medidas de políticas activas centradas en la empleabilidad de las personas y desarrolladas a partir de servicios públicos de empleo de calidad.

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