Flor, la mendiga de 84 años que sufrió una brutal paliza en Madrid en la madrugada del pasado jueves, regresó esta mañana, 29 de noviembre, a Rumania. La anciana y su pareja Pedro, de similar edad, salieron en autobús con sendos billetes costeados por Samur Social.

La mujer, que salió de Rumania hace cuatro años huyendo de la ola de racismo contra los gitanos que recorre su país, fue acorralada “el jueves negro” por varios jóvenes enfermos de “aporofobia” (odio a los pobres), que se dedicaron a darle patadas (previamente se informó de puñetazos) en la cara y en el estómago.

La anciana, que esta mañana tenía todavía moratones en el rostro, saludó desde el autobús -de la estación de Méndez Álvaro- a un grupo de personas que se había solidarizado con ella. Flor dijo que intentará rehacer su vida en Rumanía ya que, al fin y al cabo, es su país.

Al parecer, los hombres que la agredieron se encuentran en paradero desconocido.

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para pedir un minuto de silencio para los que se van porque no tienen hueco ni en este mundo ni en el otro.

 

Deja un comentario