Por André Abeledo 

En estos días los medios de comunicación en el Estado español mantienen un casi total silencio sobre Venezuela. De las interminables horas de desinformación, los medios han pasado a silenciar la nueva y aplastante victoria del proceso Bolivariano en las urnas.

Es verdad que ahora es la desinformación sobre Cataluña y el proceso independentista catalán el que ocupan la mayor parte del espacio televisivo. Pero está claro que en el Estado español se ha querido ocultar la contundente derrota democrática de la oposición venezolana.

Se le quedaba a uno una sensación de vergüenza ajena cuando al poner cualquier canal de televisión veía a una jauría de tertulianos acusando de golpista al gobierno venezolano por llamar a su pueblo a votar, por poner en sus manos la herramienta para decidir su destino.

La frustración de la oligarquía nacional y extranjera era y sigue siendo brutal. Lo han intentado de todas las maneras posibles, pero una y otra vez han sido democráticamente derrotados.

Han utilizado todas las herramientas a su alcance para desestabilizar e intentar tumbar el proceso Bolivariano. La violencia en las calles, como en Ucrania, las huelgas patronales y el desabastecimiento de los supermercados, como en el Chile de Allende, intentaron hasta un golpe de estado en el 2002 contra el Comandante Hugo Chavez, lo han intentado todo.

Pero nada han conseguido, han sido una y otra vez derrotados, porque la mayor parte de la clase trabajadora venezolana apoya el proceso, la mayoría social ha decidido que debe continuar.

Debemos recordar que cualquiera que haga un llamamiento para que el ejército dé un golpe de estado es un golpista, en España y en Venezuela. Esto va por Felipe González, Leopoldo López y el resto de la derecha fascista española y venezolana, pero también va para los progres que esforzándose por ser “políticamente correctos”, o por miedo a perder su posición, callan o participan en la campaña de mentiras sobre lo que ocurre en Venezuela.

El hecho de que personajes tan siniestros como José María Aznar, Felipe González, Mariano Rajoy, en el Estado español, Donald Trump, en EEUU, Macri, en Argentina, Peña Nieto, en México, Santos, en Colombia, el dictador Temer, en Brasil y un largo listado de presidentes, expresidentes, grandes empresarios, mamporreros del poder, impresentables varios, apoyen decididamente a la llamada “oposición venezolana”, debería hacernos pensar, hacernos dudar y cuestionarnos cualquier tipo de información sobre lo que ocurre realmente en Venezuela.

Por mi parte solo puedo felicitar al valiente pueblo venezolano, porque a pesar de las amenazas han salido en masa a votar, por atreverse a coger las riendas de sus vidas, por defender su soberanía nacional.

Me alegra la derrota de los violentos que desean tumbar por la fuerza al gobierno Bolivariano, recordar que la violencia es el argumento de los que no tienen argumentos, el tiempo de las pistolas llega siempre para los que no tienen más razón que la fuerza del terror.

A los violentos y a los golpistas, recordar que el tiempo demostró que aquellos que a lo largo de la historia intentaron imponer su visión del mundo a base de violencia y terror, ni pudieron vencer, ni mucho menos convencer.

Estoy convencido de que el pueblo venezolano superará este trance, vencerá a los violentos con la razón, para continuar el proceso bolivariano, para construir socialismo.

La derrota de las injerencias extranjeras en Venezuela es una victoria para el pueblo venezolano, pero también para los pueblos del mundo.

Recordemos que son los poderes económicos, las oligarquías y el fascismo internacional quienes apoyan decididamente a la oposición venezolana.

Para cualquiera debería ser blanco y en botella.

Recordemos también que en el Estado Español tenemos un gobierno que no quiere hablar en el Parlamento de corrupción ni de Memoria Histórica, pero sí de Maduro y de Venezuela.

Puedo hasta entender, que alguien pueda adversar a Maduro, que pueda tener dudas sobre el proceso Bolivariano, pero no puedo comprender el apoyo a la fascista oposición venezolana.

Me sorprende ver como una parte de la “izquierda” decide dejarse llevar por la presión mediática y reniega del proceso Bolivariano y lo más grave que algunos progres del mundo caigan en la bajeza de repetir las mentiras que los amos del sistema desean hacer verdades.

La izquierda en la que creo no es políticamente correcta, dice verdades como puños cuando no se quieren oír y es consecuente.

Entiendo que la verdad se defiende por ser verdad, que los principios son irrenunciables y que las mentiras y las medias verdades son la antesala de la traición.

Debemos dejar claro que Venezuela no es una dictadura, porque en las dictaduras no se celebran elecciones y la oposición no da ruedas de prensa.

Me alegra la derrota de la oposición venezolana y de quienes les apoyan. Han mostrado una y otra vez su verdadero rostro, el violento rostro del fascismo.

Han tratado de provocar una guerra civil sembrando odio y violencia en las calles de Venezuela. Con la ayuda de los hipócritas que inundan el mundo con sus mentiras buscando provocar la tragedia de una guerra por petróleo en Venezuela.

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