Xavier García Fernández

‘’Ninis’’, ‘’precariado’’, ‘’pobreza juvenil’’ y ahora…’’los sinkies’’. Conceptos envueltos en papel de regalo y con un lazo que sirven para edulcorar nuestras vidas. Parecen empeñados en convencernos de que la realidad que vivimos las y los jóvenes trabajadores son siempre circunstancias ocasionales que se deben al momento y que prácticamente se pueden resumir en anécdota.

Hace unos días aparecía en escena un nuevo concepto, a raíz de unas declaraciones de Cáritas Europa, que vuelve a reinventar nuestra realidad. A intentar subjetivizar lo que ya nos viene dado por cómo es nuestra vida. ‘’Los sinkies’’, así pretenden llamarnos, somos quienes viviendo en pareja no alcanzamos entre ambos un salario que nos permita tener hijos. El término viene de ‘’los dinkies’’ con el que en la época de los 80 se denominó a las parejas que no querían tener hijos. Por supuesto, nada que ver.

La situación de precariedad en la que vivimos la juventud trabajadora no necesita de nuevos conceptos y de creación de falsas identidades. Requiere de soluciones. Las personas jóvenes no tenemos hijos ya sea porque pese a la presión social hay quien legítimamente no quiere ser padre o madre o porque no podemos cuidar a nadie con los salarios que tenemos; y esa juventud trabajadora ha existido siempre. Siempre la juventud trabajadora ha sido precaria, siempre. Y siempre se han tenido que realizar esfuerzos para llegar a final de mes, siempre.

Vienen de nuevo a tildarnos de ocasional y circunstancial una realidad que se alarga ya para muchos y muchas. Si bien es cierto que nuestra situación se ha visto mermada por las crisis económicas y sus políticas de recortes a todas las escalas, la juventud trabajadora nunca hemos podido tener nuestras necesidades cubiertas como para realizar un proyecto de futuro estable.

Pronto, llegará el momento de conquistarlo.

Deja un comentario