Por Javier Cortines

El presidente Donald Trump, el paranoico más peligroso del planeta, ha amenazado con “destruir completamente Corea del Norte”, derrocar a Nicolás Maduro para acabar “con la dictadura socialista” venezolana y romper los pactos nucleares que firmó Washington con Irán ya que, a su juicio, el sueño de Teherán es aniquilar a Israel y a EEUU.

Así se expresó Terminator en el discurso que pronunció el pasado lunes en la ONU, organización fundada para mantener la paz en el mundo. Con aires de Ares, dios de la guerra, bramó que “EEUU está teniendo mucha paciencia con el ´hombre misil´(el líder norcoreano Kim Jong Un)” y advirtió de que “North Korea delenda est” (Corea del Norte debe ser destruida).

Trump, fuera de sí, remachó que si no entra en razón ese país comunista “será completamente destruido”. Luego, echando humo por el cuero cabelludo, señaló con el índice el mapa del mundo y, tras girar la cabeza como la niña del exorcista, detuvo el dedo acusador sobre Venezuela e Irán.

“No vamos a dejar que (campe a sus anchas) esa dictadura socialista” (…) Habrá que hacer algo para restaurar la democracia en ese país” (es decir, derrocar a Maduro), apuntilló el inquilino de la Casa Blanca mientras era escrutado con mirada vidriosa por su esposa Melania, que no sabe si tirarse por la ventana de la torre Trump o huir al País de Nunca Jamás.

La amenaza de Trump a Venezuela inundó de júbilo los corazones de los veteranos y cachorros de la derecha española (El PP y Ciudadanos) y de los aduladores del ex presidente socialista Felipe González quien, desde que fue “perdiendo peso histórico”, muestra un odio enfermizo a Podemos (la izquierda del 15-M) que debería sacar fuera en el diván del psiquiatra.

El Emperador Amarillo (no confundir con el chino) despotricó contra el “vergonzoso pacto nuclear” que firmaron su predecesor Barack Obama y sus aliados con Irán, ya que el régimen de Teherán -enfatizó- es un gran “exportador de terrorismo” que no puede ocultar su odio a EEUU y a Israel.

Tras lucirse en el circo de la ONU, vino la reacción de Caracas, Teherán y Pyongyang. Nicolás Maduró calificó a Trump de “nuevo Hitler del siglo XXI” y se burló de su precaria salud mental. El líder iraní, el ayatolá Seyed Alí Jamenei, quitó importancia a las palabras del extraño y bipolar amigo de Putin  pues, a su juicio, “está pirado y se cree que vivimos en la Edad Media”.

En términos parecidos se expresó el líder norcoreano Kim Jong Un, quien dijo:“Con determinación, voy a someter con fuego a ese viejo chocho americano”.

El mundo conoce ya, a través de la portavoz del gobierno de Pyongyang, la septuagenaria RiChun-Hee, qué planea hacer el régimen norcoreano si los americanos atraviesan la “Línea Maginot”.  Así lo resumió el pasado mes de julio la estrella de la única cadena de televisión de Pyongyang:

“Somos una nación que está orgullosísima de su potencial nuclear. Tenemos ya el extraordinariamente poderoso misil intercontinental que puede llegar a cualquier parte del mundo. Corea del Norte no reculará y acabará con las fanfarronadas de Estados Unidos”.

Veamos un vídeo de Ri Chun-Hee anunciando acontecimientos de primera magnitud. El Gobierno la tiene reservada, entro otras cosas, para levantar la moral del pueblo y meter miedo al enemigo:

Y vuelve a cantar Quiquiriquí el Noble Gallo Beneventano para elogiar a los intelectuales catalanes – y no catalanes- de “La Gauche Divine” (Izquierda Divina), esa que se ha forrado a costa de la izquierda y se da la gran vida de la derecha.

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