La victoria de Donald J. Trump el pasado 8 de noviembre para una broma de mal gusto. El capricho del sur que nos deja un personaje mediático sin experiencia política al frente de la mayor potencia mundial. Un hombre blanco de mediana edad, arrogante y millonario; nada que ver con el sueño americano. Una mente inestable con un programa de lesa humanidad que a nadie ha dejado indiferente. No obstante, por suerte, en Europa se han alzado algunas voces críticas con algunas de sus propuestas, clamando al cielo por las atrocidades que quiere llevar a cabo. Voces curiosamente calladas hasta ahora.donald-trump

Las noticias que llegan desde el otro lado del Atlántico no son nada esperanzadoras, para variar en la prensa española. Parece que Trump está decidido a cumplir todas sus promesas electorales, incluyendo las más controvertidas y cuestionadas por su respeto a los Derechos Humanos. Para empezar, ha dicho Trump que está resuelto a expulsar a todos los inmigrantes irregulares de suelo estadounidense, pasando por encima de todos sus derechos, incluyendo el de pasar varios meses en un campo de detención en Grecia previamente a su deportación.

Además, ha dejado claro que está dispuesto a llegar hasta donde haga falta para defender los privilegios de los estadounidenses, abandonado cualquier organización o tratado internacional que pueda amenazar de forma alguna los intereses de sus nacionales. Al parecer el presidente Trump es la segunda persona nacida en Estados Unidos a la que le invade el espíritu británico; la primera, como en casi todo, fue Madonna.

Pero lo peor de todo su programa, el colmo de su desfachatez, es el muro. Ese dichoso muro. Como era de esperar, el viejo continente se ha mostrado horrorizado ante semejante atrocidad la de aquel loco americano que quiere levantar un muro para impedir la entrada de inmigrantes a su país. Dicen que será tan largo como el que levantaron los ingleses y franceses en Calais hace unos meses; y que se construirá tan rápido como los de Hungría y Austria; y que será tan cruel e inhumano como los de Ceuta y Melilla. Todo un disparate lo de aquel loco americano. ¿Verdad?

Por Javier Díaz Ortiz @JaviRanvich

 

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