Por Arjuna
Hasta hace cuatro días el PP se nutría de los mismos votantes que Donald Trump: (los pensionistas, 40% de sus sufragios), la España profunda (principalmente de las zonas rurales) y los que recibieron -consciente o inconscientemente- transfusiones de sangre de los vástagos de la dictadura militar.

A eso habría que añadir como guinda que “limpia, fija y da esplendor”, el legado (con sus legionarios de Cristo y de la Patria) de la Santa Madre Iglesia y de la victoria castrense sobre La República lo que, en un abrazo para la eternidad, se hizo piedra, cual pirámide de Keops, en el Valle de los Caídos.

Con la rebelión del 0,25-M, sólo comparable al 15-M, el PP está acojonado y achochado porque sabe que esa marea – que va en camino de convertirse en Tsunami- amenaza con sepultar a los marianistas con todas sus mentiras, corrupciones y su desequilibrante desarrollo económico, que hasta hace poco sólo producía la paz de los cementerios.

Las protestas de nuestros amigos, padres y abuelos tienen un rasgo único, distintivo: no han sido provocadas por ningún partido político o asociación por mucho que el PP insista en ello; son producto del hartazgo, el esquilme, el apartamiento, de un despertar de las conciencias de los que vivían extramuros del bienestar social.

Con las pinceladas que acabo de dar cualquier lector o lectora puede continuar el cuadro y añadir con su paleta las imágenes y colores que le vengan en mente.

Ahora, justo ahora, es un momento histórico para las izquierdas. Deben acudir, con todas sus tropas, en defensa de los pensionistas haciendo los cambios que sean necesarios para que los Planes Económicos tengan en el top de sus prioridades, el bienestar social, lo que incluye, por supuesto, dotar a los mayores de nuestra sociedad de los recursos necesarios para que concluyan sus días en la Tierra “viviendo con dignidad”.

Un Gobierno, una España, que engaña a los jóvenes (y les escupe “haciendo turismo obligatorio” al exterior) y mantiene en guetos a los mayores (con frío en sus casas y con facturas criminales) no merece el apoyo de ningún hombre o mujer que crea que otro futuro (distinto al distópico que se nos viene encima) es posible.

Por último, cómo es posible que esa mutación de la especie, llamada Celia Villalobos, sea la presidenta de La Comisión del Pacto de Toledo ¿No se podía haber encontrado a alguien con un poco de simpatía hacia los ancianos que no sean de la burguesía o la nobleza?

Esa bella durmiente dijo recientemente en una entrevista con TVE que los jubilados son unos vagos que “llevan más tiempo cobrando la pensión del que han estado trabajando”.

Si permitimos que primates como la susodicha, que en sueños duermen abrazados a Rajoy, lleven el cetro del Pacto de Toledo (aunque sólo fuera simbólicamente) o es que somos tontos y tontas o confundimos el trueno con el relámpago.

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog: Nilo Homérico, en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

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