En 2017, el Tribunal Federal de Detroit (Míchigan) ratificó el acuerdo alcanzado entre Volkswagen y el Departamento de Estado de EE.UU. confirmando una multa de 2.370 millones de euros por el caso del fraude de las emisiones contaminantes en sus vehículos diésel, que manipuló a nivel mundial a través de un software que falseaba los índices de óxidos de nitrógeno (NOx). Puede considerarse la más elevada de la historia si se le suman los 14.809 millones de euros que la multinacional acordó destinar para compensar a los consumidores y concesionarios afectados en EEUU, y el pago de 4.700 millones en programas para mitigar la contaminación del aire de estos vehículos y en inversiones en tecnología de vehículos verdes. En total, unos 21.156 millones de euros.

Muy alejada de esos 21.000 millones de euros, se encuentran los 1.000 millones de multa al consorcio automovilístico por el mismo fraude que ha interpuesto la Fiscalía de Braunschweig (Alemania),

La sanción se produce después de los resultados de la investigación llevada a cabo por la Fiscalía de Braunschweig, que indicaban un incumplimiento por parte del Departamento de Desarrollo de Motores de Volkswagen en su deber de control de los test de los vehículos.

De acuerdo con los resultados obtenidos por el fiscal de Braunschweig, hubo causas concurrentes en un total de 10,7 millones de vehículos con los motores diesel de los tipos EA 288 (Generación 3), en Estados Unidos y Canadá, y EA 189, en todo el mundo, siendo anunciados, vendidos a los clientes y colocados en el mercado con una función de software inadmisible en el período comprendido entre mediados de 2007 y 2015“, aseguró la empresa automovilística.

Como resultado de esta sanción, se cerrarán los procedimientos legales que estaba llevando a cabo Volkswagen, lo que, en su opinión, tendrá un efecto positivo sobre otros procesos legales abiertos contra la compañía en Europa.

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