La mina de fosfato de Fos Bucraa, en el Sáhara Occidental ocupado, es objeto del saqueo sistemático de la empresa estatal marroquí OCP S.A. Esta empresa se comporta como si fuese la dueña de la mina, cuando los saharauis nunca han consentido tal situación.

WSRW, organización que rastrea y denuncia el expolio de los recursos naturales del Sáhara Occidental, acaba de publicar su octavo informe anual de P for Punder (P de Pillaje). En él se documentan todos los envíos fraudulentos de roca fosfórica que partieron el año pasado de los territorios ocupados en dirección a empresas de seis países.

Erik Hagen, miembro del Consejo de WSRW, traducido por Mahfoud Bechri, ha ido señalando en una presentación on-line detalles sobre el expolio del fosfato.

En primer lugar ha puntualizado que la exportación desde la mina de Bou Craa causa un perjuicio muy importante para los saharauis, pero es de dimensiones ínfimas para Marruecos que tiene una gran producción en unos yacimientos inmensos en Marruecos.

La forma de trabajo para detectar el expolio, nos cuenta Hagen, es hacer un seguimiento de los barcos desde el origen, El Aaiún. Este año han sido 22 barcos. Cuando llegan a destino se descubre cuáles son las empresas que compran el fosfato saharaui. En la actualidad, los países que más importan son India –el mayor importador con diferencia-, Nueva Zelanda, Brasil, Japón, y, casi con seguridad, China y Filipinas.

En India, la empresa Paradeep Phosphates Ltd se lleva el 64% de las importaciones de Bou Craa. Esta empresa es propiedad del Gobierno de Marruecos, de un grupo indio y del Gobierno de India.

Comenta Hagen que el Gobierno de Nueva Zelanda tiene una actitud muy positiva con respecto al Sáhara Occidental y que está esforzándose por que las dos empresas expoliadoras –Ravensdown y Ballance Agri-Nutrients, que alcanzan el 20,4 de las exportaciones- busquen otras vías de importación que no sean el Sáhara Occidental. Se puede importar del propio Marruecos, que, como ya se ha dicho, tiene grandes yacimientos de fosfatos. Para cambiar de importador, nos dice, tendrían que hacer determinadas inversiones ya que, al cambiar el país, cambia el producto y el procedimiento de producción. Aunque el Gobierno desea que cesen estas importaciones fraudulentas, todavía no está apoyando estas inversiones financieras. Un argumento para hacerlo sería que los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos de la ONU piden a los gobiernos que ayuden a las empresas a respetar los derechos humanos.

En este momento ha caído el número de empresas importadoras y por lo tanto pocas son las empresas a las que dirigirse para pedirles el fin de ese tráfico ilegal. Por eso dice Hagen que hay que centrarse en los proveedores que facilitan el expolio in situ. Dos de estas empresas ya no mantienen contratos con Marruecos para los territorios ocupados del Sáhara Occidental. Una es Continental, la empresa alemana que proveía cinta de caucho para la cinta transportadora de Bou Craa. La otra es la compañía sueca Epiroc, antigua Atlas Copco, que proporcionaba equipos de taladro para la mina.

Hagen ha nombrado a la empresa Siemens-Gamesa que viene entregando, instalando y dando servicio a turbinas eólicas en el Sáhara Occidental ocupado.

Considera Hagen que hay un grave riesgo de que Marruecos exporte energía renovable obtenida en el Sáhara Occidental hacia la UE en el futuro.

Nos comenta, por último, que, no necesariamente hay que dirigirse a los gobiernos, sino a las empresas, haciéndoles ver el interés para su imagen y para el derecho en dejar de importar productos expoliados del Sáhara Occidental.

Las empresas que compran fosfato del Sáhara Occidental ocupado militarmente por Marruecos están infringiendo la ley internacional, colaboran con la ocupación de un territorio sobre el que Marruecos no tiene soberanía, y obstaculizan la resolución del conflicto.

El informe se puede ver en inglés y en francés.

https://wsrw.org/en/news/report-reveals-clients-of-western-saharas-conflict-mineral

https://wsrw.org/fr/nouvelles/rapport-annuel-les-clients-du-minerai-du-conflit-du-sahara-occidental

Espacioseuropeos

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1 Comentario

  1. Nos preguntamos el ¿’por qué? En pleno siglo XXI persiste el colonialismo, apartheid sobre el pueblo Saharaui, víctima de la segregación con el extenso muro minado con cerca de 7 millones de minas antipersonales para limitar la movilidad de este pueblo. Una de las causas es el sometimiento por el interés económico, monetario de Marruecos para apoderarse de su territorio para explotar las extensas minas de fosfato abundante en este desierto, material para exportación, básico para la producción de abono, en la industria alimenticia et. Otros usos. La Explotación de los voluminosos cardúmenes en el Océano Atlántico que permite la pesca de gran cantidad de toneladas peses. En las condiciones de colonialismo estos valiosos recursos naturales no los puede explotar el pueblo Saharaui.
    Ante tantas injusticias Todas las demás Repúblicas debemos dar todo el apoyo para que los organismos Internacionales de la ONU intervengan para que el Pueblo Saharaui en el Sahara Occidental logre su libertad e independencia y se le reconozca su condición de República Libre y Soberana como todos las Repúblicas integradas en la ONU.

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