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Se ha cumplido ya un año de la decisión de Italia de cerrar sus puertos a los barcos humanitarios y del primer bloqueo político sobre el destino de personas rescatadas en el Mediterráneo central.

Al menos 1.151 hombres, mujeres y niños vulnerables han muerto desde entonces en esta zona y más de 10.000 han sido obligadas a regresar a la fuerza a Libia, expuestas a sufrimientos innecesarios.

«Personas enjauladas en los centros de detención, de pie tras las rejas. Sus ojos miraban al vacío. Sin embargo, cuando hablé con ellos, cada persona tenía una historia. Había niños soldados que escaparon de una vida horrible buscando un nuevo comienzo; personas que anhelan una educación o más oportunidades para su familia. Me decían: ‘No he hecho nada malo, ¿por qué estoy en una prisión?'», explicaba sobre la gente enjaulada en Libia, Jai Defranciscis, una enfermera australiana, a Médicos sin Fronteras.

Estas muertes evitables y el sufrimiento causado a los migrantes ponen de manifiesto, de forma trágica, el fracaso de las políticas migratorias europeas y de un sistema europeo de asilo roto.

Sí, ya ha pasado un año desde que Italia impidió el ingreso a los puertos italianos del Aquarius, el buque de búsqueda y rescate que operamos junto a SOS Méditerranée y las situaciones de bloqueo en el Mediterráneo central se han convertido en la nueva ‘normalidad’.  En estos 365 días se han documentado, al menos, 18 incidentes de esta naturaleza. Estos escenarios de parálisis, de punto de muerto, se han traducido en que durante un total de 140 días, más de cuatro meses, 2.443 hombres, mujeres y niños vulnerables han quedado varados en el mar mientras que los líderes de la UE debatían su futuro.

Los barcos comerciales, e incluso los militares, son cada vez más reacios a responder a las peticiones de socorro debido al alto riesgo de quedar bloqueados en alta mar y de que se les niegue un lugar seguro para desembarcar a las personas rescatadas. Los barcos mercantes que realizan un salvamento se ven en una situación extremadamente difícil: o se arriesgan a un bloqueo o devuelven a las personas vulnerables a Libia en violación del derecho internacional.

Los líderes europeos apoyan estas devoluciones siendo plenamente conscientes del ciclo de explotación, tortura, violencia sexual y detención arbitraria al que estas personas vulnerables están expuestas en Libia. Todos son cómplices de esta situación y de todas las muertes hasta ahora, pero también de las muertes futuras si no hacen todo lo que esté en su mano para pararlo.

 


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