La violencia desatada en la ciudad centroafricana ha forzado a miles de personas a huir, después de que se quemaran casas, tres campos de desplazados y un mercado. La población desplazada malvive ahora escondida y en situación muy precaria. La situación humanitaria es preocupante.

MSF/Helena Cardellach

Más de 10.000 personas tuvieron que refugiarse en el hospital de Batangafo, apoyado por Médicos Sin Fronteras, para huir de los enfrentamientos que se produjeron entre grupos armados el miércoles 31 de octubre de 2018 en el norte y centro de la República Centroafricana.

En Batangafo, en el norte de la República Centroafricana, los combates condujeron a la quema de tres campos de desplazados internos, numerosas casas y un mercado. Más de 10.000 personas buscaron refugio en el recinto del hospital que apoyamos, mientras que otros cientos de personas huyeron al monte.

En Bambari, en el centro del país, nuestros equipos en el terreno atendieron de urgencia a 12 heridos, mientras que en Batangafo recibieron a 20 pacientes, de los cuales 10 requirieron cirugía de urgencia. Entre estas víctimas, dos pacientes murieron como consecuencia de quemaduras graves.

Para cubrir las necesidades iniciales de estas poblaciones desplazadas y evitar enfermedadesrelacionadas con condiciones de vida precarias como la diarrea y las infecciones respiratorias, hemos establecido instalaciones sanitarias adicionales, como letrinas y duchas en el hospital de Batangafo. Un equipo médico continúa trabajando para brindar atención a los necesitados.

«La situación en Batangafo y Bambari sigue siendo muy tensa. La protección de la población y la misión médica siguen siendo nuestras principales preocupaciones», explica Omar Ahmed Abenza, nuestro coordinador general en República Centroafricana. «Conseguimos tratar a los heridos que llegaron, pero las tensiones en estas dos ciudades son todavía muy evidentes. Pedimos la cooperación continua de todas las partes en el conflicto para brindar asistencia a todos los que la necesitan».

«La situación humanitaria en la República Centroafricana sigue siendo preocupante y es probable que este último estallido de violencia amenace aún más a las comunidades desplazadas que ya son extremadamente precarias y que hoy carecen de alimentos, refugio y otras necesidades básicas», añade Abenza.