Protestona


El retorno al plácido bipartidismo es el sueño húmedo que comparten PP, PSOE y las élites sociales, empresariales y económicas españolas.

Todos ellos intentan a cualquier precio, recuperar la tranquila alternancia en el poder acordada en la transición, y que se vio amenazada por la repentina aparición de un nuevo partido que pretendía regenerar una maltrecha democracia, levantar alfombras y mostrar al mundo la corrupción endémica y las miserias del sistema bipartidista al grito de SÍ SE PUEDE.

Para devolver la ¨sensatez¨ a este país, y porque le han visto las orejas al lobo, los grandes poderes han puesto en marcha la operación -10N salvar al bipartidismo-. El gran plan ya está en marcha, la maquinaria institucional funcionando a pleno rendimiento y los mercenarios de los equipos de propaganda estratégicamente situados en los platós televisivos, emisoras de radio y redacciones de periódicos.

Objetivo, que el único partido que no se arrodilla ante el IBEX o la CEOE sea definitivamente neutralizado. Porque de eso se trata, no nos engañemos, de salvar el sistema social y económico que se ha perpetuado desde el franquismo y al que nadie hasta ahora, se había atrevido a tocarle un pelo.

-Los empresarios preferimos nuevas elecciones antes que tener a Podemos en el Gobierno, así dormimos mucho más tranquilos-.

-No metáis a Podemos en el Gobierno ni muertos-

Ojo, no lo digo yo, lo dicen los que de verdad mandan en España, con toda la desvergüenza y prepotencia que da saberse por encima del votante, por encima de diputados electos, por encima de presidentes de gobierno y por encima de una clase trabajadora empobrecida que ya no es capaz de echarse a la calle porque sus sicarios mediáticos nos han ido convenciendo, poco a poco, de que un chusco de pan es mejor que nada, de que la lucha de clases ya no pega y de que la democracia es meter un papel en una urna cada cuatro años.

En España gobiernan las élites económicas que financian ilegalmente a los partidos políticos y se benefician de indemnizaciones multimillonarias concedidas por los gobiernos de turno cuyos miembros, a la larga, son premiados con sillones en Consejos de Administración y sueldos millonarios en compensación por los servicios prestados mientras tenían poder para legislar. Y así debe continuar.

Para ello, hay que frenar como sea a los partidos que no comulgan con lo establecido y que pretenden, oh gran osadía, que sus votantes tengan ojos, oídos y voz en el lugar al que los grandes poderes económicos hacen llegar sus órdenes. El Consejo de Ministros.

Pero la realidad está ahí por mucho que los interesados intenten camuflarla, los grandes empresarios, la banca, los medios de comunicación y hasta la iglesia saben de sobras, que PP y PSOE son, CASI lo mismo, y que salvando al bipartidismo, salvan sus propios privilegios.

No os dejéis engañar, la fragmentación política actual no es el drama de inestabilidad que los grandes medios de comunicación y los partidos hegemónicos quieren vendernos para favorecer sus intereses hasta ahora blindados, el multipartidismo es lo mejor que le ha pasado a este país desde la muerte del dictador, y los gobiernos de coalición son garantía de transparencia y cumplimiento. Solo hace falta que el partido que obtenga más votos, no se pliegue a los intereses del poder y acate lo que pide la ciudadanía.

19 de los 28 países de la UE tienen gobiernos de coalición, 14 de ellos comparten con adversarios políticos sillones y ministerios. Las mayorías absolutas, también en España, son cosa del pasado, por mucho que le pese a algunos.

El bipartidismo es campo abonado para la corrupción, el saqueo y la ocultación a los ciudadanos de datos que tenemos derecho a conocer, al fin y al cabo, el dinero que mueven, es nuestro. Este país merece una nueva etapa, más limpia y decente, en la que no sean posible los acuerdos entre corruptos para escapar al control de los ciudadanos.

No seamos cómplices de la omertá apoyando a partidos que se dicen progresistas, pero que tienen como estrategia remendar un sistema podrido desde la base. Es el momento de demostrar que los corruptos no nos representan, que los queremos bien lejos de las instituciones y que ha llegado la hora de levantar de una puñetera vez la tapa de la cloaca.

El bipartidismo ha muerto, tanta paz lleve como descanso deja.

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