Santiago José Carrillo, nacido un 18 de enero de 1915, fue secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde 1960 hasta 1982 y una de las figuras clave en el comunismo español desde la Segunda República Española hasta el final de la Transición.

Afiliado desde muy joven a las Juventudes Socialistas de España y a la UGT, en 1930 estudia periodismo, comienza colaborar en El Socialista​ y, el 14 de abril de 1931, proclamada la República, se le encarga la información parlamentaria.

Durante su militancia política pronto destaca por su capacidad de análisis y facilidad dialéctica. Desde la dirección de Renovación (la revista de las JJ. SS.), a la que accede en 1933, defiende su posición revolucionaria extendiéndola en el seno de las Juventudes de las que en 1934 es elegido secretario general.

Carrillo y Largo Caballero

Desde el liderazgo de las Juventudes Socialistas, Carrillo empieza a colaborar estrechamente con Largo Caballero. Pronto sería considerado su «delfín» debido a su participación y sus capacidades. Partidario de la unificación de las juventudes obreras, intenta provocar la unidad de acción de las Juventudes Socialistas y Comunistas. Ambas organizaciones convocan manifestaciones y participan en mítines de forma unitaria. También intenta que Izquierda Comunista, organización de carácter trotskista, ingrese en el PSOE. Defiende la entrada del propio PSOE, una vez se haya impuesto el sector revolucionario, en la Internacional Comunista (IC).

Santiago Carrillo, el líder comunista que acabó repudiado por el PCE

Acabó con sus huesos en la cárcel tras formar parte en el movimiento revolucionario conocido como Revolución de 1934. Comparte cárcel con Largo Caballero, su propio padre y otros muchos dirigentes socialistas. Es durante este encierro cuando se distancia de las posturas políticas de Largo Caballero al considerarlas moderadas. Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936, es puesto en libertad.

Acercamiento a Moscú

Al salir de la cárcel, los representantes de la Internacional Comunista en España le proponen y organizan un viaje a Moscú con las direcciones de las JJ. SS. y JJ. CC. para negociar su unificación. En Moscú, Santiago Carrillo se vio deslumbrado por la revolución triunfante y algo cambió para siempre en él.

Logra que las JJ. SS. y JJ. CC., muy cercanas ideológicamente, alcancen acuerdos sobre la futura organización resultante, las Juventudes Socialistas Unificadas. La base organizativa sería la Federación de Juventudes Socialistas, que mantendría sus relaciones con el PSOE. Se acuerda la adhesión como “simpatizantes” a la Internacional Juvenil Comunista, se renuncia a cualquier relación con organizaciones trotskistas y se marca como objetivo la unificación de los partidos obreros, bajo la órbita de Moscú.

Este proceso experimenta un espectacular crecimiento hasta alcanzar los 200 000 afiliados.

Santiago Carrillo

Guerra Civil

La Guerra Civil sorprendió a Carrillo en París. Regresó a España lo antes posible cruzando la frontera por Irún y, ya en San Sebastián, se incorpora al ejército republicano, participa en el asalto a un hotel ocupado por las tropas sublevadas y sale con una columna dirección a Aguilar de Campoo con la intención de avanzar hacia Madrid. Sin conseguir su objetivo, combate varias semanas en los montes de Ubidea, regresa nuevamente a Francia para entrar por la frontera catalana y así regresar a Madrid donde, con el grado de capitán, lucha en el frente de la sierra.

El 24 de diciembre de 1936, Santiago Carrillo abandona la Junta de Defensa de Madrid, cuando el frente en la capital se había estabilizado, y centra todos sus esfuerzos en la dirección política de las JSU, organización que se mostró especialmente combativa durante toda la guerra, con una mayoría de sus afiliados integrados en el ejército republicano. En 1937 pasa a formar parte del buró político del PCE, como miembro suplente. Desde su entrada en el PCE, acató con disciplina todas las posiciones de la dirección del partido durante la guerra. No planteó ninguna discrepancia de importancia y asumió todas las consignas de la Internacional Comunista.

Exilio

Al final de la guerra sale a Francia por la frontera catalana. Desde París viaja a Bélgica donde la Internacional Comunista le prepara un viaje para llegar a Moscú. A la muerte del secretario general del PCE, José Díaz, desde Cuba, declara que la única capaz de asumir la máxima responsabilidad del PCE es Dolores Ibárruri, Pasionaria. Poco después, Dolores Ibárruri es nombrada Secretario General contra todo pronóstico, desbancando al más claro candidato, Vicente Uribe.

Entre abril de 1946 y enero de 1947 fue ministro sin cartera en el gobierno republicano en el exilio que presidió José Giral, cargo con el que el PCE se distanciaba de los seguidores de Negrín.

En los años cincuenta, las relaciones entre la Pasionaria y Carrillo se enfrían por diferencias respecto a la organización del partido en París. Carrillo señala la mala gestión de Uribe (el número dos del PCE en esos momentos), máximo responsable de la organización en Francia.

En el V Congreso del PCE, celebrado en Checoslovaquia en 1954, Carrillo plantea la democratización del partido. La dirección del PCE, con Pasionaria a la cabeza, se juramentaba contra Carrillo. Todo indicaba que Carrillo sería expulsado del partido por «fraccionario» cuando Pasionaria llegó a conocer el contenido del Discurso secreto de Nikita Jrushchov, informe para uso interno del PCUS en el que condenaba las prácticas estalinistas y revisaba la estructura del PCUS. Pasionaria entendió que los tiempos habían cambiado, e hizo que el resto de la dirección reconsiderara su postura. Dolores Ibárruri delegó desde entonces todas sus responsabilidades en él y en el VI Congreso del PCE Carrillo accede oficialmente a la Secretaría General al tiempo que Pasionaria es promovida a la Presidencia.

Auge y caída del PCE: el comunismo barrido por las urnas

Bajo la dirección de Carrillo, el PCE se convirtió en la organización más beligerante de la oposición al franquismo. A partir de 1968, tras sus críticas a la invasión del Pacto de Varsovia a Checoslovaquia, comienza su distanciamiento de la tutela de la URSS y su acercamiento, junto al líder comunista italiano Enrico Berlinguer, y al francés Georges Marchais, a la línea independiente con respecto a Moscú conocida como eurocomunismo.

Regreso a España

En 1976, tras la muerte de Franco, regresa en secreto a España y es detenido, en una acción provocada por él mismo con objeto de poner al gobierno frente a la tesitura de tener que reconocer la existencia y fuerza del partido, así como los esfuerzos desarrollados en el periodo de clandestinidad en la lucha por las libertades.

Carrillo había ofrecido garantías de moderación de sus militantes al gobierno de Adolfo Suárez antes de su regreso, así como la aceptación del régimen monárquico y de la bandera nacional, adelantándose en esto al propio partido socialista. Sus actividades y mentalidad, más abierta y cautelosa que la de muchos miembros del partido, han hecho que haya sido considerado por algunos historiadores como una de las personalidades que posibilitó el éxito de la transición política a la democracia en España.

Carrillo y los atentados de Atocha

Será definitivamente con el atentado de la matanza de Atocha el 24 de enero de 1977, donde mueren tiroteados por un grupo de extrema derecha cuatro abogados afiliados al PCE, cuando muchos estiman que Carrillo consigue el apoyo definitivo de parte de la sociedad española y de Suárez.

Un día después se sucede la primera gran manifestación multitudinaria de la izquierda desde la Segunda República, seguida semanas después de decenas de paros y manifestaciones pacíficas, en solidaridad con lo ocurrido y el partido comunista.

El 27 de enero, Carrillo se encuentra con Suárez y se compromete a que el PCE renuncie a reivindicar la república, a cambio de la legalización. El 2 de marzo, Carrillo presenta de forma oficial el movimiento eurocomunista. El 9 de abril, el PCE es legalizado por el gobierno de Suárez, lo que provoca no pocas tensiones en su seno y cierto ruido de sables, con la dimisión inmediata del Ministro de Marina.

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Elecciones y el fin del liderato del PCE

Su elección se vería renovada en las sucesivas convocatorias electorales de 1979 y 1982. No obstante, los resultados electorales no eran buenos y comienza a producirse una serie de abandonos de personalidades pertenecientes al denominado sector renovador. Esto lo llevaría a dejar la secretaría general en manos de Gerardo Iglesias, el 6 de noviembre de 1982.

Iglesias era mucho más joven y pertenecía a dicho sector crítico, con él no tardó en tener fuertes enfrentamientos que culminaron el 15 de abril de 1985 con la salida de la dirección del partido de Carrillo y sus seguidores.

Fallecimiento

El 20 de octubre de 2005 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid. En sus últimos años siguió colaborando habitualmente con varios medios de comunicación como El País y la Cadena SER.

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El 18 de septiembre de 2012, a los 97 años, Santiago Carrillo falleció en su casa mientras dormía la siesta debido a una insuficiencia cardiaca, según informó su familia, pocos meses después de que llegara a ser ingresado en un hospital madrileño por problemas de riego sanguíneo.

Unas 25 000 personas despidieron a Santiago Carrillo en su capilla ardiente en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO el miércoles 19 de septiembre desde las 10 horas. n su funeral se hicieron presentes personajes de la dirigencia política española como el rey Juan Carlos I y Soraya Sáenz de Santamaría, en representación del partido gobernante. El rey señaló a la prensa que: «fue [Carrillo] una persona fundamental para la Transición y la Democracia y muy querido».